Day 28: Doing Something Ridiculous

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Elsa siempre había sido la más retraída de su familia y amigos, la más seria, la que siempre hacia todo perfecto y nunca cometía errores. Es como describirían a Elsa.

Esto no significaba que era un robot sin corazón o algo así, al contrario, tenía sus momentos divertidos, Anna era la que la había visto bromear y reírse a carcajadas, pero cuando estaba con otros ocultaba esa parte por miedo a verse ridícula y que se rieran de ella. Anna no era la única que sabía de esta faceta de Elsa; Jack, su vecino sabía que Elsa era más de lo que aparentaba, lo sabía porque más de un par de veces la había atrapado bailando y cantando en su habitación canciones de Taylor Swift cuando ella pensaba que no había nadie que pudiera ver esto, también la había visto en la cafetería de la escuela, tomando un gran pedazo de chocolate y devorándolo de un bocado llenando sus mejillas como si de un hámster se tratara y manchando la comisura de su labio por esto; o la vez que había olvidado su celular en los vestidores de la pista de patinaje luego de su práctica de hockey, la vio sola jugando con un palo de hockey y pucks fingiendo que narraba el partido de hockey del siglo en donde ella era quien anotaba el punto de la victoria y terminaba vitoreándose a sí misma alrededor de la pista.

Por esas razones y por muchas más él se enamoró de ella, e hizo hasta lo imposible por que ella siquiera lo volteara a ver, al principió lo alejaba, pero poco a poco con pequeños detalles y haciéndole saber que iba en serio y no era otra de sus bromas logró que ella aceptara salir a una cita con él, en donde ambos hicieron clic, esa cita se convirtió en dos, luego en cinco y finalmente formalizaron su relación.

Pero, había un problema...

Ella todavía no confiaba en él, lo sabía porque seguía intentando pretender todo el tiempo que era la Elsa que los otros veían.

Esa tarde ambos habían decidido salir a hacer un pequeño picnic en el parque para disfrutar de las flores que adornaban el lugar esa primavera. Él miró a Elsa comer una fresa con chocolate a pequeñas mordidas con cuidado de no ensuciarse ni un poco.

–Elsa...– él llamó su atención –¿Por qué no dejas que la gente te vea como eres?– preguntó con un nudo en la garganta por el miedo a su reacción.

Ella bajó la fresa para ponerla en el plato –¿A que te refieres?– preguntó con voz temblorosa.

Él la miró a los ojos tomando sus manos –Eres divertida, Elsa, yo lo sé... pero cuando estas sola, estando con otros pareciera que te cohíbes, ¿Por qué?–

Ella pensó antes de responder –N-no lo sé... me cuesta mostrar mis verdaderos sentimientos con otras personas– suspiró –Supongo porque me da miedo que no les guste mi verdadero yo y... se alejen–

Al escucharla finalmente sincerarse con él por primera vez en este tiempo, Jack supo que tenia que comenzar a hacerle saber a Elsa que él la quería justo como era.

–Me gustas Elsa, realmente lo haces... pero me gustas mucho más cuando eres tú, conmigo no tienes por qué ocultarte. Soy tu novio–

Ella hizo una mueca –Si, supongo que tienes razón... ¿p-podríamos ir trabajando en ello poco a poco?– preguntó apenada.

Jack sonrió –Por supuesto que sí– besó su mejilla –Es más... tengo una idea–

Ella lo miró con curiosidad.

–Tengo un reto para ti– su rostro se volvió juguetón –El ganador se llevará esto –Sacó de la cesta de picnic una barra de chocolate enorme.

Ella arrugó la nariz y meneó la cabeza –¿Cuál es el reto?–

–¿Has visto 500 Días Con Ella?– arqueó la ceja.

Elsa asintió sin comprender lo que trataba de decir.

–¿Recuerdas la escena donde los protagonistas están en el parque y comienzan...?– fue callado por el jadeo de ella.

–De ninguna manera– lo regañó.

–Por favor– suplicó juntando sus manos y mirándola con ojos de cachorro –¡Es una idea genial!–

–Hay mucha gente alrededor– murmuró viendo las personas cerca.

–¡Ese es el chiste!– se rio –Si no lo haces significa que eres una gallina– amenazó con seriedad.

Ella hizo una mueca sintiendo que la habían ofendido de la peor manera –No lo soy–

Él la retó con la mirada –¿A no?, ¿Por qué no me lo demuestras?–

–No voy a ceder a un reto infantil– dijo con dignidad y la cabeza alzada.

–Okay– Jack se encogió de hombros –Gallina– murmuró.

Elsa le lanzó una mirada de muerte –Pene– dijo con tono de voz moderado.

Jack sonrió victorioso –Pene– alzó su voz un tono más arriba del de ella.

Elsa comenzó a sentir la presión, pero no iba a desistir –Pene– dijo con voz clara y alzada.

–¡Pene!– gritó Jack lo suficientemente fuerte para que la gente cerca los volteara a ver.

Esto fue mucho para Elsa, no respondió.

Jack sonrió sintiéndose ganador y tomó la barra de chocolate para abrirla.

–¡PENE!– gritó muy fuerte ella, haciendo que más y más personas los miraran.

Jack borró su sonrisa, nunca creyó que fuera a llegar tan lejos, pero no iba a echarse para atrás ahora –¡PENEEEEEE!– gritó a todo pulmón sintiéndose que había ganado la batalla.

Su sorpresa fue mayúscula al ver a Elsa tomar una gran bocanada de aire antes de gritar con todas sus fuerzas –¡PENEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!– Jack vio a unos policías observándolos y supo que esto era suficiente, la abrazó tapándole la boca para que parara.

–¡Esta bien, está bien!– rio a carcajadas junto con ella –¡Tú ganas!–

Elsa se rio con todas sus fuerzas –Di que tú eres el gallina–

Jack siguió riendo –Lo soy, lo soy– tuvo que darle crédito por su valentía –Y esto es todo tuyo– le entregó de forma ceremoniosa la barra de chocolate.

Jelsa one-shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora