Ahora si, les prometo que esta es la ultima continuación de My Jolly Sailor Bold :3
.
Elsa esperaba pacientemente esa noche desde el punto más alto de la isla viendo hacia donde el sol se ocultaba, había salido del agua solo para buscar la más mínima señal de su amado capitán. Habían pasado seis meses desde que Jack se había vuelto a subir al barco de los contrabandistas, dejándola con la promesa de que volvería a su lado y esta vez volvería acompañado de Él Guardian.
Elsa comenzó a creer que tal vez algo malo le había sucedido y empezó a pensar que sería buena idea nadar por el mar hasta encontrarlo, pero buscarlo ella sola en todo este basto mundo sería como encontrar una aguja en un pajar.
Su rostro se levantó al ver algo aparecer por el horizonte, algo cuya forma cada vez se lograba a percibir mejor.
–El Guardian– lo supo ella en cuanto lo vio. Un imponente barco con velas azules que navegaba a velocidades que ella nunca había visto en un barco –¡Jack!– se apresuró a comenzar su camino hacia la playa en donde vio como el barco se detenía y de este descendía un pequeño bote en el que remaba una sola persona.
Era Jack. No dudó en correr al agua sintiendo como sus piernas se transformaban en su cola de sirena, la cual le permitió llegar en menos de un minuto hacia el bote.
–¡Jack!– gritó saltando fuera del agua para aterrizar sobre del muchacho recibiéndolo con besos en todo el rostro.
Jack se rio –Elsa– la abrazó como nunca en la vida sin importar el hecho de que su ropa se empapaba y las escamas de ella le picaban –Te lo había prometido, volví–
Elsa apartó la vista de Jack solo para enforcarse en el enorme barco –¿Cómo lo trajiste tú solo?–
Jack se encogió de hombros –La vida de un pirata es un reto– la miró con media sonrisa –¿Te gustaría subir?– preguntó.
.
Una vez las piernas de Elsa volvieron y pudo subir al barco, aun estando desnuda, se sintió emocionada por lo que sus ojos veían –Tenias razón, es el mejor barco– dijo al sentir como Jack la cubría con su abrigo.
–Oh, esto no es nada, hubieras visto al Furia Nocturna, era más grande– en su voz todavía había pena por su perdida –Aquí es donde los tres nos reuníamos a beber– señaló un punto del barco.
Luego tomó su mano para guiarla a un lugar que estaba cubierta abajo –Aquí es donde dormían las ratas y la tripulación– señaló las hamacas –La cocina está más adentro– explicó antes de llevarla arriba de nuevo.
–Y aquí...– le dio una dulce sonrisa al abrir una puerta con grabados finos –Este es mi camarote–
Elsa se sorprendió al encontrar un agradable lugar con una vitrina donde entraba la luz, había un escritorio repleto de cachivaches náuticos y una gran y cómoda cama.
Ella lo vio arrastrar tres baúles de debajo de la cama, los abrió con sus llaves revelando que estaban repletos de monedas, diamantes, joyas, objetos de valor, etc.
–A guarda, ¿estás diciéndome que no solo lograste recuperar El Guardian solo, sino que también trajiste un botín?– ella estaba impactada.
Jack ignoró la pregunta inclinándose sobre uno de los cofres para sacar algo –Sabes, me gustaría compartir todo esto y todo lo que alguna vez tenga en el futuro... contigo. Quisiera que este sea nuestro camarote, nuestro barco– le mostró con cuidado el hermoso vestido de novia.
Elsa quedó encantada con la belleza de la prenda, con la sensación de la fina tela, los bordados y el encaje, lo tomó entre sus manos para sentirlo suyo.
–¿Eso significaría que seriamos dos capitanes?–
Jack asintió –Marido y mujer– le mostró el otro objeto que guardaba en su mano, un anillo de diamantes –Solo si tú quisieras– se arrodilló con mirada suplicante.
Elsa extendió la mano –Un pirata y una sirena... ¿crees que funcionará?– preguntó.
Jack deslizó el anillo por su dedo anular –Tenemos muchas cosas en común, por ejemplo, el mar es nuestro hogar–
Ella asintió estando de acuerdo.
–Solo prométeme una cosa– dijo él con seriedad al ponerse de pie –Después de nuestra noche de bodas no huiras, ¿verdad?– preguntó con inseguridad al conocer las historias de marineros enamorados que había sido utilizados y luego desechados.
Ella negó con la cabeza –Jamás haría eso– acarició su mejilla con ternura.
.
Más tarde esa noche, cuando la luna estaba en lo más alto, Jack esperaba a Elsa en la proa vestido con su ropa más limpia.
En cuanto vio a Elsa salir del camarote del capitán con su vestido su aliento se esfumó, con cada paso que daba hacia él sentía que las lágrimas se formaban en sus ojos.
–Elsa– se quitó el sombrero de inmediato, tomó una de sus manos y le sonrió –Es una suerte que como capitán pueda oficiar bodas–
Ambos se rieron.
–Vaya par de suertudos– dijo ella en cuanto él besó sus nudillos.
ESTÁS LEYENDO
Jelsa one-shots
RandomUn recopilatorio de historias Jelsa que rondan por mi cabeza. Un poco de todo.
