–Gracias– le agradeció tomando la humeante taza.
–Uh... no puedo hablar por Kristoff, pero si tanto te incomoda, puedo buscar otro lugar para quedarme– ofreció sin saber que más hacer por Elsa.
Ella se sintió terrible en cuanto escuchó esas palabras que hace rato creyó que quería escuchar, en realidad, ni Jack ni Kristoff tenían la culpa de nada de lo que estaba sucediendo.
–No, lo siento, fui grosera al decir lo que dije...– se disculpó mirándolo a los ojos.
Jack negó con la cabeza –Yo también pensaría lo mismo en tu lugar, de haber sabido que no estabas enterada del acuerdo, no lo hubiera aceptado–
Elsa resopló con frustración –Es solo que me preocupa la evasión de impuestos y todo eso–
Jack dejó su taza para colocar su mano derecha en el corazón y levantar la izquierda a modo de juramento –T-te prometo que nunca he tenido la intención de hacer nada raro– quiso hacerle saber a Elsa que se tomaba muy enserio el acuerdo verbal con Anna.
Ella asintió viendo honestidad en sus ojos, tantos años como abogada le habían ayudado a conocer cuando alguien mentía y Jack parecía decir la verdad.
–De igual manera, me aseguraré de que todo esto esté en forma–
–Por mí no hay problema– siguió tomando de su bebida que comenzaba a entibiarse.
–A todo esto, ¿nunca te preocupó meterte en problemas con este acuerdo?– preguntó ella sin comprender como alguien supuestamente versado en el tema de la legalidad había accedido a esta locura.
Jack se encogió de hombros –Dejé de pensar como abogado hace un buen tiempo– suspiró con pesadez –A decir verdad, creo que nunca he pensado como uno– se corrigió a sí mismo.
Ella lo miró intrigada –¿Por qué lo dices?–
–Bueno, no quisiera aburrirte con mi triste historia de sueños frustrados–
–Pues, a mí me gustaría escucharla, si es que quieres hablar de eso– inclinó su cuerpo hacia adelante demostrando interés en el relato.
–Ya sabes, esta es la típica historia del chico ingenuo que estudió leyes creyendo que podría hacer la diferencia... cuando comencé a hacer mi pasantía me di cuenta de que las cosas eran diferentes, trabajé en casos en los que no me creí capaz de trabajar, defendiendo a esas grandes empresas...– hizo una pausa, Elsa pudo ver en su mirada que él pasó por lo mismo que ella pasó en cuanto comenzó a ejercer –Luego creí que podría redimirme tomando casos pro-bono, creo que solo buscaba compensar mi propia hipocresía, pero de alguna manera, ni siquiera eso era suficiente... Hasta que otro amigo me involucró en un caso, de verdad me metí en eso, me ayudó a sentirme mejor por un tiempo. El caso era una demanda colectiva...–
–No tienes que decírmelo– dijo ella apegándose a los principios de la confidencialidad.
Jack se encogió de hombros –Es un caso muy mediático, seguro has oído de eso, lleva un par de años–
Elsa arqueó la ceja pensando en todos los casos de demandas colectivas que conocía.
–El caso BioHarvest– la sangre se le heló a Elsa al escuchar el nombre, era SU caso.
–¿BioHarvest?, ¿Estuviste involucrado en eso?– le tembló un poco la voz al preguntar.
Jack asintió –Luego lo dejé–
–¿Lo dejaste?– preguntó sin comprender.
Jack se rio –Sabes cómo son estas cosas, es prácticamente imposible ganarlas, lo único que estaba haciendo es frustrarme a mí mismo– se podía escuchar el enojo en su voz –Es obvio que un par de abogados nunca podría contra todo ese equipo legal, ni siquiera llegaron a juicio, todo se esta arreglando por medio de dinero... el daño que causaron al ambiente es irreparable–
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Jelsa one-shots
AcakUn recopilatorio de historias Jelsa que rondan por mi cabeza. Un poco de todo.
