–Me divertí mucho hoy– Jack dijo al dejar a su novia frente a su casa –Déjame acompañarte a la puerta– propuso quitándose el cinturón de seguridad.
–¡No!– Elsa se negó –Recuerda lo celoso que es mi papá, no quiero que vuelva a suceder lo de la vez pasada– se lamentó en su mente ante la escena vergonzosa que había hecho su padre frente a Jack.
–Okay– Jack comprendió, al ver el rostro de Elsa, que lo mejor era no alterarla esta noche –Entonces, supongo que nos despedimos aquí– insinuó inclinándose hacia adelante.
Elsa sonrió agradándole la idea –Supongo que si– dijo inclinándose ella hasta que sus labios tocaron los de él.
El beso fue tan mágico como los anteriores, aunque, bastante modesto. A pesar de llevar meses saliendo, ambos se sentían igual de tímidos que la primera vez que se habían besado en el cine; les aterraba atreverse a mas y cruzar los límites del otro, porque básicamente, ambos eran solo un par de adolescentes vírgenes en su primera relación amorosa.
Aunque el reflejo del deseo era algo que no se podía apagar en cuanto sus ojos se cruzaban.
–Uh, ¿te veo mañana en química?– preguntó Elsa apartando la vista primero del concurso de miradas.
Jack miró hacia en frente tratando de calmarse a sí mismo –Seguro, duerme bien– sonrió.
–Tu igual– ella le devolvió el gesto antes de bajar del auto.
–Oh, ¡Elsa!– la detuvo –¿Vendrás a mi casa mañana después de la escuela para estudiar?– cuestionó.
–Si, sigue en pie– le recordó antes de seguir su camino.
Jack la observó alejándose hasta que estuvo en la seguridad de su hogar y después se dirigió a la suya.
.
Al día siguiente la escuela había sido sumamente aburrida y tediosa para la pareja, estando en temporada de exámenes, las cosas eran bastante estresantes. Para Elsa por tratar de sacar las mejores calificaciones posibles, para Jack... por tratar de pasar.
–No puedo con esto– dejó que su frente se estrellara contra la superficie de su libreta de apuntes.
–Claro que puedes, te lo explicaré de nuevo– intentó animarlo ella –Para balancear las ecuaciones de Redox...–
Él la frenó –¿Y si tomamos un descanso?– suplicó con mirada de cachorro.
Elsa suspiró –Jack...–
–Mamá compró helado ayer, podríamos comer un poco– él se puso de pie de la silla del escritorio de su cuarto –Es de chocolate– le dijo tendiéndole la mano.
Los ojos de Elsa brillaron al escuchar la ultima palabra –Solo una pequeña copa– le advirtió.
Jack sonrió prometiéndole que no demorarían.
Bajaron a la cocina tomados de la mano hasta la cocina –¿Cuándo regresa tu madre?– le preguntó ella a Jack, quien se encogió de hombros tomando de una gaveta dos copas de cristal pequeñas especiales para servir helados.
–Siempre sale tarde del trabajo y luego tiene que pasar por Emm a casa del abuelo– explicó.
–Así que, ¿normalmente estas solo en casa?– cuestionó preocupada.
–No me molesta, me gusta la tranquilidad, me ayuda a recargar energías antes de que Emma llegue a casa con su energía explosiva y poder seguirle el paso– esta vez abrió la nevera del refrigerador para sacar el helado para servirlo.
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Jelsa one-shots
De TodoUn recopilatorio de historias Jelsa que rondan por mi cabeza. Un poco de todo.
