Day 9: Hanging Out With Friends

451 47 89
                                        

El clima de esa tarde de verano era bastante agradable para pasar un rato en amigos, los primeros en arribar al lugar fueron Jack y Elsa; en cuanto ella llegó, el peliblanco ya estaba ahí de pie viendo la pantalla de su celular con la otra mano metida en el bolsillo de su sudadera.

Ella tragó saliva al verlo, pero tomó todo el valor para seguir su camino.

Jack, por su parte, sintió el cambio en el ambiente antes de que pudiera verla; el solo hecho de que su adoctrinada nariz pudiera percibir las partículas de su perfume entre los miles de olores a su alrededor hacia que se le dilataran las pupilas y comenzara a sentirse atontado.

–H-hola– ella falló monumentalmente al intentar no tartamudear esta vez.

–Hola– respondió con un suave susurro.

Ambos permanecieron de pie, viendo todo menos a ellos mismos, en silencio incomodo por unos segundos.

–¿Viste el mensaje de ellos?– preguntó Elsa intentando obtener un tema de conversación.

–¡Si!– exclamó Jack –Yo le dije a Eugene que revisara bien la ruta antes de venir aquí– explicó refiriéndose al hecho de que su amigo, junto con Rapunzel, iban a pasar por Astrid e Hipo y habían terminado extraviándose en el camino.

–Espero, logren llegar pronto– Elsa se abrazó a sí misma.

–Lo que más me molesta de esto es que Yuyin haya sido quien propuso la idea de los bolos– se rio Jack.

Elsa asintió estando de acuerdo.

El silencio volvió entre ellos y esta vez Jack fue quien decidió no dejar morir la conversación –¿Has jugado antes?–

Elsa asintió con la cabeza –De niñas, mi padre nos traía a mi y a Anna a jugar casi todos los fines de semana– explicó –Así que... se podría decir que tengo experiencia–

Jack arqueó la ceja impresionado –Debo de admitir que esta es la primera vez que yo jugaré a los bolos, me intimida un poco ser el único que no sepa como jugar–

–¿En serio?– preguntó ella sorprendida.

Jack asintió –Burgess era tan pequeño que no teníamos bolos– él se había mudado a la capital de Pensilvania hace un año atrás cuando transfirieron a su madre, ahí fue donde se unió al grupo de amigos de Elsa, por lo que ella también comenzó a frecuentarlo, principalmente en la escuela donde eran los únicos que compartían el mismo horario, por lo que solían emparejarse para todos los trabajos grupales.

Así fue como ambos comenzaron a gustarse mutuamente, pero ninguno era lo suficientemente valiente para admitirlo, ya que la graduación estaba cerca y ambos irían a universidades diferentes.

"Es solo un flechazo de preparatoria, ya pasara"

Se habían repetido a si mismos una y otra vez, pero la realidad era que sus sentimientos podían más que su razón ganando cada vez más terreno.

–Descuida, no es tan difícil como parece– le aseguró ella jugando con la punta de su trenza francesa –P-podría enseñarte... si quieres– dijo esto último en voz baja.

Jack alzó la vista para mirarla a los ojos por primera vez en esa noche.

Pero, aunque ambos quisieran explorar más sus sentimientos siempre había un problema...

–¡Te dije que lo lograría!– Jack se asustó al sentir el inesperado peso sobre su espalda y luchó para que sus piernas no se doblegaran con los 80 kilos extra sobre su espalda.

Sus amigos no conocían el término de la privacidad...

–¡Hey!, donde caben dos, caben tres– gritó Hipo abalanzándose sobre Jack también haciendo que fuera inevitable su caída al piso.

Jelsa one-shotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora