Spooky-shot: The Pumpkin King

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Es hoy! La mejor noche del año es hoy! ptm ahorita ya estaria perreando en mi disfraz de la llorona y en cambio estoy tendida en la cama, pero bueno, mi motivacion para sobrevivir es que el proximo año perreare el doble... ptm el proximo Halloween cae en lunes. 

Día 9: Fiesta de Halloween.

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Jack Frost y Elsa de Arendelle permanecían silenciosamente en la habitación de la mencionada. Ella no decía ni una sola palabra porque se encontraba demasiado inmersa en su estudio y él francamente estaba dormitando tras la barrera protectora de la pasta dura de su libro, hasta que finalmente cayó dormido y Elsa lo notó porque lo escuchó suspirar en sueños, pero no se molestó con él, al contrario, si se movía un poco a la derecha podía ver el espectáculo más adorable del mundo; él permanecía con la cabeza colgando hacia abajo mientras sus rodillas todavía sostenían el libro en alto, los mechones blancos le cubrían los parpados y ella se preguntó si el cabello no le estaba picando.

Con cuidado, estiró los dedos de la mano para apartarle el cabello de la cara, dejándole ver un poco de su misteriosa frente, donde alcanzó a percibir una pequeña cicatriz, casi tocando la línea donde comenzaba el cuero cabelludo, le preguntaría luego por la historia de esa seña.

–AH– gritó él despertándose de golpe y haciéndola brincar –Me asustaste–

–No era mi intención despertarte– le explicó –Es solo que tenías el cabello en la cara–

–Oh– suspiró tomando el mechón más largo y estirándolo para comprobar que había crecido ya mucho y que pronto debería cortarlo.

–¿Estas bien?, hoy estas más distraído de lo usual– preguntó al verlo bostezar y estirar los brazos.

–Lo estoy– respondió con voz un poco adormilada –Anoche Hipo y yo estuvimos viendo películas hasta tarde–

–Oh, ¿te refieres a su maratón anual de Halloween?– dedujo cerrando su libro.

Jack asintió –Por cierto, Eugene va a organizar una fiesta–

–Rapunzel lo comentó hace unos días, pero dijo que aún no era nada seguro– recordó las palabras de su amiga morena.

–Finalmente se decidió, ¿vendrás?– le preguntó.

Elsa se encogió de hombros –Realmente no lo sé, no tengo nada en mente respecto al disfraz–

–¿De qué te gustaría disfrazarte?– preguntó con curiosidad.

Ella lo pensó por un instante –De niña siempre quise disfrazarme de Sally de El Extraño mundo de Jack– confesó.

–Deberías de hacerlo– le sonrió animándola.

Ella le devolvió la sonrisa y se le ocurrió una idea un tanto atrevida para ella –Tu deberías de disfrazarte del Rey Calabaza– le propuso nerviosa.

–Suena bien, seguro que lo haré– respondió pensativo.

Días después transcurrieron y la noche de la fiesta llegó, Elsa condujo junto a su hermana menor, Anna, hasta la casa de Eugene. Las dos hermanas, la primera disfrazada de Sally y la segunda con traje de sirvienta, bajaron del auto y caminaron a la entrada.

–No puedo creer que tú y Jack se están disfrazando juntos, eso es muy adorable– chilló emocionada –Deberías besarlo esta noche– le dijo con seriedad.

–¿Qué?, no, nadie besará a nadie– ella la detuvo –Somos amigos–

Anna rodó la cabeza –Hermana, sabes que eso no te lo crees ni tú, ustedes dos se han gustado desde la secundaria– le dijo.

–Eso no es verdad– mintió.

–¿Ah no?, tu diario dice lo contrario– murmuró.

–¿Mi que...?– Elsa la miró con ojos muy abiertos.

–¡Ahí están los chicos!– exclamó corriendo hacia el grupo de sus amigos varones –Me encantan sus... WHOA, ¿Qué rayos?– Anna estaba por elogiar los disfraces de sus amigos cuando se detuvo al ver una calabaza frente a ella.

–¿Jack?– Elsa y Anna preguntaron al mismo tiempo al reconocer la sudadera azul que llevaba el sujeto de la cabeza de calabaza.

–¿Por qué rayos tienes una calabaza en la cabeza?– preguntó Elsa con curiosidad.

–Dijiste que debería ser el Rey Calabaza– explicó Jack como si fuera obvio.

–No me refería a ese Rey Calabaza– dijo ella admirando la enorme calabaza y se preguntó si Jack podía ver bien desde ahí adentro.

–Nunca ha visto la película– le murmuró Hipo a Elsa.

Ella sonrió tratando de aguantar la risa –Vamos adentro– le dijo y él la siguió torpemente, fue ahí donde ella comprobó que no veía nada, así que lo tomó de la mano y lo guío por la casa escaleras arriba hasta la habitación de Eugene, el lugar más tranquilo.

–Te ayudaré– dijo al ver al chico tratar de quitarse la calabaza de la cabeza.

–Creo que no va a salir– suspiraron ambos al ver que el objeto no salía –Lamento haberlo arruinado– se lamentó.

Ella sonrió y negó con la cabeza –No lo sabias, está bien– soltó una pequeña risa –Además, esto es muy divertido– dijo jugueteando con el pedúnculo de la calabaza.

Jack rio –Solo quería hacer algo bien...– dijo con una pizca de desanimo en su voz –probar que por una vez no era el tonto–

–¡No lo eres!– lo regañó de inmediato –Eres el único chico que conozco que aprueba sus exámenes sin estudiar mucho, hablas Frances mejor que nadie en la escuela y eres el capitán del equipo de hockey, además de eso eres bueno escuchando y eres tan amable e inocente... es por eso que me gustas–

Jack se acomodó la cabeza de calabaza de tal manera que sus ojos no se cubrieran –¿De verdad?– preguntó incrédulo –¿De verdad te gusto?, ¿incluso con una cabeza de calabaza?–

–Mucho– admitió con una sonrisa sincera.

–Tú también me gustas y mucho– confesó –Te besaría si pudiera– dijo intentando volver a quitarse la calabaza.

Ella rio y le acomodó el fruto de tal forma que el hueco de la boca se alineara con sus labios para así inclinarse y plantarle, con mucho esfuerzo, un pequeño beso. En ese momento la puerta se abrió y apareció Merida vestida de Leatherface sosteniendo una motosierra.

–Anna ya me dijo de tu problema y no te preocupes, sé cómo arreglarlo– gritó encendiendo el ruidoso aparato.

Jack y Elsa se miraron jadeando con terror.

Jack y Elsa se miraron jadeando con terror

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