FelizSan Valentín atrasado.
.
Jack Frost sobrevoló el paisaje nevado de Burgess antes de detenerse en la copa desnuda de un árbol. Desde ahí contempló su obra con una sonrisa satisfecha. Jamie iba a amarlo.
Descendió hasta la ventana del muchacho y golpeó suavemente el cristal. Jamie, ahora con dieciséis años, levantó la vista y abrió.
—Jack— le sonrió con familiaridad —¿Qué haces aquí?—
—¿No es obvio?— respondió él mientras se colaba por la ventana, arrastrando copos de nieve al interior —Pensé que querrías salir un rato. Muñecos de nieve, pelea clásica... lo de siempre—
La sonrisa de Jamie no desapareció, pero se volvió incomoda.
—Suena genial, pero... ya tengo planes—
—¿Planes?— Jack frunció el ceño, caminando por la habitación —Sabes que tus amigos siempre pueden unirse—
Jamie desvió la mirada.
—La cosa es que no iré con ellos. Pipa y yo tenemos una... cita. Es San Valentín—
Jack se quedó quieto.
—¿San Valentín?— repitió, rodando los ojos —¿Desde cuándo tienes citas?—
—Bueno, ya no tengo diez años— respondió con una leve risa —Todos estamos creciendo—
Jack asintió lentamente.
—Eso veo. Entonces... diviértete—
Se giró para irse, pero Jamie lo detuvo.
—¿Tu harás algo hoy?—
—¿Yo?— Jack soltó una risa ligera —Para mí es solo otro día—
—Pero... has salido con personas, ¿no?—
Jack evitó su mirada.
—Mi trabajo me mantiene ocupado—
—¿Nunca te has enamorado?—
Suspiró.
—Supongo que me gustaría. Pero no creo que pase—
—¿Por qué no?—
—Han pasado más de trecientos años—
Jamie lo observó en silencio antes de hablar.
—Tal vez solo no has conocido a la persona indicada—
Jack tomó su cayado.
—Será eso. Buena suerte—
Salió volando antes de que la conversación pudiera continuar.
El pueblo estaba lleno de parejas que convivían ese día desde temprano. Manos entrelazadas, risas compartidas, besos apresurados frente a vitrinas iluminadas. A nadie parecía importarle el frío; el amor los abrigaba.
Jack observó desde las alturas, sintiendo algo que no supo nombrar.
¿Cómo se sentirá ser ellos?
—Te amo—
Estas dos palabras lo alcanzaron como un rayo. Una pareja giraba sobre la nieve, riendo antes de fundirse en un beso perfecto. Jack desvió la mirada, agitó su globo de nieve y desapareció.
.
—Es increíble—
Entró refunfuñando a la oficina de Norte.
ESTÁS LEYENDO
Jelsa one-shots
RandomUn recopilatorio de historias Jelsa que rondan por mi cabeza. Un poco de todo.
