Litigating Love, A Holiday Romance (p.t.1)

197 23 16
                                        

Los tacones de aguja de Elsa resonaron por todo su apartamento en cuanto entró a éste después de una larga jornada laboral en la firma de abogados en la que trabajaba, se había quedado hasta tarde revisando documentos para asegurarse de no haber perdido ni un detalle del importante caso que estaba llevando. Se trataba de una demanda colectiva a la que se estaba intentando llegar a un acuerdo, sin embargo, la batalla jurídica llevaba ya varios años, ya que la empresa a la que ella estaba representando realmente había metido la pata esta vez. Pero Elsa tenía esto bajo control y, si todo salía bien, el acuerdo terminaría por no afectar tanto a la empresa y terminarían pagando solo el 10% de lo que los demandantes habían pedido al inicio de este alboroto.

Se quitó los zapatos y se dispuso a preparar una cena rápida la cual devoró mientras seguía revisando papeles. En cuanto terminó se preparó para dormir y antes de acostarse dedicó un rato más a seguir trabajando en la cama.

Suspiró mientras subrayaba con marca textos amarillo al encontrar un pequeño error y que el departamento de redacción debería corregir mañana a primera hora. Tal vez pareciera que exagerara, pero en este negocio no había margen de errores, algo tan sencillo como esto podría acabar con la reputación de la firma, por eso era imprescindible prestar atención a los detalles y nadie era mejor en eso que ella.

Su concentración se vio interrumpida en cuanto se dio cuenta que su celular estaba recibiendo una llamada. Elsa hizo una mueca al ver que se trataba de Anna, de nuevo. Llevaba tratando de convencerla de pasar navidad juntas en su ciudad natal desde septiembre, cosa a lo que ella declinaba de inmediato. No había vuelto a Pensilvania desde hace cinco años, antes de la muerte de sus padres. Desde que se graduó de Harvard había estado viviendo en Nueva York, mientras que su hermana no se había alejado mucho de casa. Ella trabajaba como maestra en Allentown, muy cerca del pequeño Burguess.

Elsa no quería ir a Burguess, ese lugar solo era un constante recordatorio de que sus padres ya no estaban. Demonios, ella no había vendido esa maldita casa solo porque Anna se lo rogó, pero de ser por ella la hubiera incendiado porque era menos doloroso que ser consciente de su realidad. Pero, aunque ella no quería volver, le removía la conciencia el ignorar a Anna, era su única familia.

Finalmente tomó su celular para responder con un cierto titubeo en las manos –¿Anna?– contestó con voz nerviosa.

–¡Al fin contestas!– la voz estruendosa le hizo apartar la bocina de su oído.

–Sabes que estoy trabajando en algo importante, te dije que es mejor que me escribas–

–Oh, no, yo prefiero llamarte– respondió la joven.

Elsa rodó los ojos mientras hacia unas anotaciones en los papeles en los que trabajaba.

–No lo dije pensando en ti– fue condescendiente –De verdad que no es un buen momento–

–Nunca es un buen momento, Elsa– la escuchó parlotear mientras seguía trabajando, leyendo sin poner mucha conciencia en el texto.

–Anna, directo al punto– la hizo callar después de varios minutos de ella hablando sin llegar a un punto.

–El punto es...– la escuchó suspirar con frustración –¿Ya consideraste lo que te dije sobre los planes de navidad?–

Elsa se mordió el labio inferior con incomodidad, pero sabía que no iba a llegar a ningún lado dándole largas –Sí y la verdad no creo poder dejar la ciudad esta navidad. La reunión para llegar al acuerdo esta a la vuelta de la esquina– explicó.

–Es...es importante para mí, Elsa– Anna dijo con voz triste.

La peliblanca volvió a sentir esa culpabilidad –Lo siento Anna, el próximo año, tal vez– con esto colgó la llamada y volvió a su trabajo.

Jelsa one-shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora