𝐂𝐀𝐏 35

4K 311 75
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El salón estaba iluminado por la suave luz del día que se colaba entre las ventanas, y las paredes de piedra parecían aún más sombrías en contraste con la mesa bien servida que teníamos enfrente

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


El salón estaba iluminado por la suave luz del día que se colaba entre las ventanas, y las paredes de piedra parecían aún más sombrías en contraste con la mesa bien servida que teníamos enfrente. Lord Simon Strong hablaba animadamente, contando algún relato de su linaje y la historia de Harrenhal, su voz reverberando por la sala como si esperara que prestara especial atención a cada detalle.

Pero yo apenas escuchaba. Mis pensamientos estaban atrapados en lo que había visto la noche anterior, en aquel patio, en aquella visión perturbadora de Valyria y en las palabras de la mujer de cabello negro. Sentía como si aún cargara su amenaza sobre mi piel, como una sombra invisible que no lograba sacudirme. El murmullo de las voces era un eco distante, cada palabra se desvanecía antes de alcanzar su significado.

De pronto, sentí un leve empujón en el brazo y parpadeé, volviendo a la realidad. A mi lado, Mysaria me observaba con sus ojos brillantes y divertidos.

-Visenya, -dijo en voz baja, con un tono entre la risa y el reproche- Lord Strong está hablando.

Me enderecé en mi asiento, tratando de componerme mientras dirigía una mirada a Simon, que me observaba con una mezcla de paciencia y curiosidad. La incomodidad de ser sorprendida en mis pensamientos me hizo sonrojar ligeramente.

-Mis disculpas, Lord Strong, estaba... distraída -murmuré, buscando las palabras.

Simon asintió, como si entendiera, pero alzó una ceja mientras tomaba un pergamino doblado de entre sus pertenencias. Lo sostuvo en alto, y mi corazón dio un pequeño brinco al ver el sello de mi esposo, inconfundible y solemne.

-Ha llegado una carta, -anunció Simon, como si las palabras tuvieran un peso especial- es de su esposo.

Sentí el aire volverse más pesado, y la inquietud recorrió mi cuerpo. Los pensamientos sobre Jacaerys, sobre su posible reacción y las preguntas que surgirían en esa carta, comenzaron a llenar mi mente de inmediato. Me levanté con cierta brusquedad, tomando una bocanada de aire antes de hablar.

-La leeré luego -dije rápidamente, con la intención de finalizar la conversación.

Sin esperar respuesta, me di la vuelta y salí del salón, dejando atrás las miradas de Simon y Mysaria. La carta de Jacaerys ardía en mi mente como una llama, una que no quería enfrentar en ese momento.

𝑩𝑳𝑶𝑶𝑫 𝑨𝑵𝑫 𝑨𝑺𝑯𝑬𝑺- 𝑱𝒂𝒄𝒂𝒆𝒓𝒚𝒔 𝑽𝒆𝒍𝒂𝒓𝒚𝒐𝒏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora