𝐂𝐀𝐏 06

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Año 161

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Año 161

El burdel estaba envuelto en una penumbra dorada, iluminado solo por las lámparas de aceite que colgaban del techo bajo

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El burdel estaba envuelto en una penumbra dorada, iluminado solo por las lámparas de aceite que colgaban del techo bajo. Las risas resonaban entre las paredes cubiertas de terciopelo desgastado, y el aire estaba cargado de humo, sudor y el perfume dulce y empalagoso de las mujeres que iban y venían. En una esquina oscura, Vaemond estaba hundido en un sillón raído, con una copa de vino derramándose entre sus dedos, un líquido oscuro que caía al suelo como sangre. 

Sobre sus piernas, una mujer de cabello oscuro reía sin entender del todo sus palabras, mientras sus amigos, igual de borrachos que él, lo rodeaban, llenando el aire con comentarios vulgares y carcajadas. 

——¿El rey te desterró? —preguntó uno de ellos, un hombre de rostro rubicundo y dientes torcidos. Su voz era arrastrada, embriagada—. ¿Qué demonios haces aquí todavía? 

Vaemond se rió, una carcajada amarga que hizo eco en la habitación. Levantó la copa como si brindara, aunque el vino ya se había derramado casi por completo. 
—Dijo que tengo hasta mañana. —Su tono era despreocupado, casi burlón—. Así que brindaré esta noche por mi "padre" el rey y su "justicia". 

Sus amigos estallaron en risas, y la mujer en su regazo inclinó la cabeza hacia atrás, dejando que su cabello rozara el rostro de Vaemond. Él la apartó con brusquedad, volviendo su atención a los hombres frente a él. 

—¿Rhaegar? —continuó Vaemond, con un tono cargado de veneno—. Ese pedazo de mierda es débil. Un niño mimado que no aguanta un golpe sin llorar. 

—¡Eso es cierto! —gritó uno de los hombres, golpeando la mesa con la palma de la mano, haciendo que las copas temblaran. 

Vaemond sonrió con malicia, sus ojos brillando bajo la luz tenue. 
—Y su madre... la reina perfecta, ¿no? —Su voz se tornó sarcástica, casi teatral—. Visenya Targaryen, la gran esposa y madre. ¿Saben lo que pienso de ella? 

—¿Qué? —preguntó otro, inclinándose hacia él como si esperara un secreto. 

Vaemond tomó un trago largo antes de responder, dejando que el vino manchara la comisura de sus labios. 
—Pienso que no es más que una arpía que se cree intocable. Una puta con una corona, nada más. 

𝑩𝑳𝑶𝑶𝑫 𝑨𝑵𝑫 𝑨𝑺𝑯𝑬𝑺- 𝑱𝒂𝒄𝒂𝒆𝒓𝒚𝒔 𝑽𝒆𝒍𝒂𝒓𝒚𝒐𝒏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora