𝐂𝐀𝐏 14

999 70 15
                                        

•┈┈┈•••┈┈┈••✦○✦••┈┈┈••┈┈┈••

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

•┈┈┈•••┈┈┈••✦○✦••┈┈┈••┈┈┈••

Me arrodillo junto al féretro, mis dedos aferrándose a los bordes con la desesperación de un hombre que ha perdido todo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Me arrodillo junto al féretro, mis dedos aferrándose a los bordes con la desesperación de un hombre que ha perdido todo. No fue embalsamada. No quise que la envolvieran en aceites ni que disfrazaran su muerte con perfumes. Quería verla. Quería recordarla.

Pero la Visenya que yace ante mí no es la Visenya que conocí. Su piel, antaño encendida por la vida, ahora es pálida como el mármol. Sus labios, que tantas veces pronunciaron mi nombre, están sellados para siempre. Sus ojos… jamás volverán a abrirse.

A mi alrededor, el pueblo grita.

"¡Justicia para la Reina! ¡Justicia para nuestra dragona!"

Pero sus voces son solo viento en mis oídos. No hay justicia en este mundo. No cuando ella yace aquí, fría y silenciosa, mientras aquellos que la traicionaron aún respiran.

Aerion está de pie, rígido, sus ojos cristalinos mientras se adelanta. Su voz se quiebra cuando pronuncia el único mandato que le queda.

——Dracarys.

Syrax ruge. Pero no obedece.

El dragón inclina la cabeza, emitiendo un sonido que jamás antes había escuchado. No es un gruñido de furia ni un bramido de poder. Es un llanto. Un lamento. Syrax se niega a quemarla. Como si entendiera que no merece ser cenizas, que su fuego no es digno de tocarla.

Un murmullo se extiende por la multitud.

Y entonces, un rugido rasga el cielo.

Las sombras se ciernen sobre nosotros cuando una figura colosal desciende de las nubes. Es negro como la noche, sus alas desplegadas son una promesa de destrucción. Se mueve con una velocidad que no debería pertenecer a un ser de su tamaño.

Caníbal.

El dragón de Visenya. Su otro yo. Su sombra alada.

El rugido que emite es atronador, un grito de rabia y duelo que silencia todo. La multitud entra en pánico, algunos huyen, otros se quedan paralizados por el terror. Los guardias intentan sacarme de ahí, pero los aparto con un movimiento de mi brazo.

𝑩𝑳𝑶𝑶𝑫 𝑨𝑵𝑫 𝑨𝑺𝑯𝑬𝑺- 𝑱𝒂𝒄𝒂𝒆𝒓𝒚𝒔 𝑽𝒆𝒍𝒂𝒓𝒚𝒐𝒏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora