𝐂𝐀𝐏 03

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Año 160 d

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Año 160 d.C
Quincuagésimo año del reinado de su majestad, el Rey Jacaerys Targaryen y la Reina Visenya II Targaryen.

CQuincuagésimo año del reinado de su majestad, el Rey Jacaerys Targaryen y la Reina Visenya II Targaryen

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La luz de la madrugada apenas insinuaba su presencia a través de los vitrales del salón. La oscuridad aún reinaba, rota únicamente por el parpadeo errático de las velas esparcidas por la estancia. Un aire helado penetraba desde las montañas, envolviendo el castillo en un manto gélido, pero allí, entre nosotros, la atmósfera era cálida, casi abrasadora.

Frente a mí, Jacaerys se inclinaba sobre el tablero de ajedrez, con una expresión de concentración que rozaba lo obsesivo. El fuego de las antorchas dibujaba sombras en su rostro, destacando cada línea, cada rasgo afilado que tanto me fascinaba. Yo, en cambio, apenas prestaba atención a las piezas. Mi mente vagaba entre la estrategia del juego y la tentación que él representaba.

——Tu movimiento, mi reina ——dijo con una voz que, incluso en la quietud de la madrugada, resonaba con autoridad y deseo.

Le sostuve la mirada, con una leve sonrisa curvando mis labios. Mis dedos jugaron distraídamente con una de las piezas, mientras mi pie desnudo se deslizó por debajo de la mesa, rozando suavemente su pierna. Jacaerys endureció la expresión, pero sus ojos oscurecieron con algo más que molestia.

—Deja de hacer eso —murmuró, con un tono que pretendía ser severo, aunque su respiración se volvió un poco más pesada.

—¿Hacer qué? —inquirí con fingida inocencia, inclinándome ligeramente hacia él.

Sabía que lo estaba desquiciando, y me deleitaba en ello. Jacaerys, siempre tan firme, tan imperturbable ante los demás, era vulnerable conmigo. Disfrutaba de ese poder, de esa capacidad de quebrar su máscara de príncipe perfecto.

Él tomó una pieza del tablero con demasiada fuerza, intentando centrarse en el juego. Yo, entretanto, moví mi reina con calma, dejándola a pocos pasos de su rey.

—Jaque —anuncié, dejando caer la palabra con suavidad, casi como un susurro.

—Aún no he perdido —replicó, alzando el mentón con ese orgullo tan propio de él.

𝑩𝑳𝑶𝑶𝑫 𝑨𝑵𝑫 𝑨𝑺𝑯𝑬𝑺- 𝑱𝒂𝒄𝒂𝒆𝒓𝒚𝒔 𝑽𝒆𝒍𝒂𝒓𝒚𝒐𝒏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora