𝐂𝐀𝐏 12

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Las olas se alzaban como muros de sombra y espuma, azotando el casco del barco real mientras se acercaba a Bastión de Tormentas

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Las olas se alzaban como muros de sombra y espuma, azotando el casco del barco real mientras se acercaba a Bastión de Tormentas. El cielo estaba cubierto de nubes gruesas, amenazando con una lluvia inminente, como si el mismísimo Dios de la Tormenta quisiera darles la bienvenida.

Visenya se mantenía firme en la proa, con el cabello ondeando al viento. Sus ojos escudriñaban la fortaleza que se alzaba ante ellos, sus torres y murallas resistiendo la furia del mar desde tiempos inmemoriales. Era una visión imponente, salvaje, tan distinta a la grandeza dorada de Desembarco del Rey.

A su lado, Aerion se inclinó con los codos sobre la barandilla del barco, observando con una mezcla de impaciencia y aburrimiento.

——Bien podría haberme quedado en casa —refunfuñó—. No veo la necesidad de asistir a una boda donde probablemente terminaré hablando con algún lord gordo y sudoroso.

—Podrías aprovechar para encontrar esposa —intervino Rhaelys con sarcasmo, sin apartar la mirada de la fortaleza.

Aerion soltó una carcajada burlona.

—No necesito que me casen como a un perro de caza, querida hermana. Las mujeres vienen a mí sin necesidad de compromisos.

Rhaelys resopló con fastidio.

—Eres un idiota.

Visenya sonrió levemente, sin girarse hacia ellos.

—Ya es suficiente, los dos. No estamos aquí para discutir, sino para honrar la casa Baratheon con nuestra presencia.

—Honrar, claro… —murmuró Aerion—. ¿Y qué hay de padre? ¿Todavía sigue pegado a Rhaella como un chiquillo pegado a las faldas de su madre?

Visenya le dirigió una mirada afilada.

—Tu padre se quedó para asegurarse de que tu hermana esté bien. Es el rey, pero también es un padre. Tal vez deberías aprender de él en lugar de quejarte.

Aerion puso los ojos en blanco pero no dijo nada más.

Finalmente, el barco atracó en el puerto, y los soldados reales descendieron primero, asegurando el área. Luego, Visenya bajó con la misma gracia altiva con la que gobernaba. Sus botas tocaron el muelle de madera, y en cuanto lo hizo, el estruendo de alas se escuchó en el cielo.

𝑩𝑳𝑶𝑶𝑫 𝑨𝑵𝑫 𝑨𝑺𝑯𝑬𝑺- 𝑱𝒂𝒄𝒂𝒆𝒓𝒚𝒔 𝑽𝒆𝒍𝒂𝒓𝒚𝒐𝒏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora