𝐂𝐀𝐏 09

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El aire fresco de la mañana acariciaba el campo de entrenamiento, mientras Visenya ajustaba la posición del arco en las pequeñas manos de Rhaella

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El aire fresco de la mañana acariciaba el campo de entrenamiento, mientras Visenya ajustaba la posición del arco en las pequeñas manos de Rhaella. El lugar estaba tranquilo, salvo por el ocasional canto de los pájaros y el sonido de las hojas agitándose con el viento. Jacaerys, como siempre, estaba de pie cerca, con los brazos cruzados y una expresión de preocupación en su rostro, claramente dudando de todo esto.

-Mamá, ¿así? -preguntó Rhaella, esforzándose por mantener el arco recto mientras sus brazos temblaban un poco bajo el peso.

-Exactamente, mi amor -dijo Visenya, con una sonrisa confiada. -Ahora jala la cuerda hacia atrás con firmeza.

-¿Y si se lastima? -interrumpió Jacaerys, dando un paso adelante, sus ojos llenos de inquietud. -Es muy pequeña para esto, Visenya. Podría soltarse mal, lastimarse los dedos o...

Visenya se giró para mirarlo con diversión, levantando una ceja.

-No le hagas caso, mi amor -le susurró a Rhaella con una sonrisa conspiradora. -Tu papi es un aburrido de mierda.

Jacaerys frunció el ceño, visiblemente molesto.

-La boca, Visenya. Por favor.

Ella soltó una carcajada, inclinándose hacia Rhaella mientras señalaba a su esposo con la cabeza.

-¿Ves? Hasta cuando regaña suena aburrido.

-Estoy aquí, ¿sabes? -dijo Jacaerys, en un intento de recuperar autoridad, aunque su tono dejó claro que sabía que había perdido la batalla.

Visenya ayudó a Rhaella a tensar la cuerda del arco.

-Ahora apunta al blanco, pero no te preocupes si fallas. La práctica hace al maestro.

Rhaella cerró un ojo, concentrándose con todas sus fuerzas, y soltó la flecha. El proyectil voló con rapidez, pasando a pocos centímetros del centro del blanco antes de clavarse en la madera cercana. La niña dejó caer los hombros, visiblemente decepcionada.

-Fallé -dijo con tristeza, sus ojos mirando el suelo.

Visenya se inclinó hacia ella, levantándole el mentón suavemente.

-¿Fallaste? -preguntó con fingida incredulidad. -¡Eso estuvo increíble! Mejor que la primera vez que yo lo intenté, créeme. Y te prometo que, después de esto, iremos a volar.

Los ojos de Rhaella se iluminaron, y una sonrisa amplia cruzó su rostro.

-¿En Caníbal?

-Por supuesto -respondió Visenya con confianza, guiñándole un ojo.

-Ni lo sueñes -interrumpió Jacaerys, esta vez con un tono firme que claramente no dejaba espacio para discusiones. -Ese dragón está loco. Y más cuando tu madre lo monta.

Visenya se giró hacia su hija, ignorando completamente a su esposo, y sonrió divertida.

-¿Te lo dije o no? Tu papi es un aburrido.

𝑩𝑳𝑶𝑶𝑫 𝑨𝑵𝑫 𝑨𝑺𝑯𝑬𝑺- 𝑱𝒂𝒄𝒂𝒆𝒓𝒚𝒔 𝑽𝒆𝒍𝒂𝒓𝒚𝒐𝒏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora