𝐂𝐀𝐏 08

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El templo estaba sumido en un silencio solemne, roto solo por el eco de los pasos de Vaenyra y Serenya al caminar por el frío mármol

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El templo estaba sumido en un silencio solemne, roto solo por el eco de los pasos de Vaenyra y Serenya al caminar por el frío mármol. La luz de los vitrales teñía el interior con tonos de azul y rojo, proyectando sombras sobre las estatuas de los Siete. Ambas hermanas estaban arrodilladas frente al altar, sus cabezas inclinadas en oración. 

Vaenyra murmuraba con fervor, sus manos entrelazadas con fuerza. 

——Guía a mis hermanos, protégenos del mal que nos acecha. Concede salud a nuestra pequeña Visenya, que su fiebre cese y su risa regrese. 

Serenya, a su lado, mantenía las manos cruzadas sobre su pecho, sus labios moviéndose en silencio mientras ofrecía sus propias plegarias. 

—Madre misericordiosa, cuida de mis padres, alivia sus corazones de tanto dolor. —susurró, cerrando los ojos con fuerza. 

El sonido lejano de campanas llenó el aire, anunciando la llegada del mediodía. Ambas hermanas se pusieron de pie, sus miradas encontrándose brevemente antes de caminar hacia la salida del templo. 

Afuera, el bullicio de la ciudad las recibió. Niños jugaban en las calles, algunos descalzos, mientras sus risas llenaban el aire. Vaenyra y Serenya se detuvieron junto a un grupo de ellos, sus rostros endurecidos suavizándose al ver la alegría en los pequeños. 

—Toma, pequeño —dijo Vaenyra, sacando unas monedas de su bolsa y entregándolas a un niño de cabello desordenado y rostro sucio. 

—Gracias, mi señora —respondió el niño con una amplia sonrisa, inclinándose torpemente en señal de gratitud. 

Serenya imitó el gesto, repartiendo unas cuantas monedas más entre los niños que se acercaban. Sus ojos brillaban con ternura mientras acariciaba la cabeza de una niña pequeña que no debía tener más de tres años. 

—Espero que esto les ayude —dijo Serenya con una sonrisa cálida. 

De repente, un hombre alto y encorvado se acercó a ellas. Su ropa estaba harapienta, y sus ojos, hundidos, irradiaban desesperación. 

𝑩𝑳𝑶𝑶𝑫 𝑨𝑵𝑫 𝑨𝑺𝑯𝑬𝑺- 𝑱𝒂𝒄𝒂𝒆𝒓𝒚𝒔 𝑽𝒆𝒍𝒂𝒓𝒚𝒐𝒏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora