𝐂𝐀𝐏 07

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El bosque era un manto sombrío de sombras y silencio, interrumpido solo por el crujir de las hojas bajo los cascos de los caballos

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El bosque era un manto sombrío de sombras y silencio, interrumpido solo por el crujir de las hojas bajo los cascos de los caballos. Llevábamos días recorriendo estas tierras, alejándonos cada vez más del castillo, de su opresiva quietud, de sus murmuraciones. El aire aquí era frío y áspero, como un recordatorio de que la muerte siempre acechaba en los rincones más ocultos de la vida. 

Vaenyra cabalgaba a mi lado, su rostro sereno pero atento. Mi hija… una de las tantas piezas que aún quedaban de este tablero maldito. Desde la muerte de Valerian, no había sentido nada más que vacío y rabia, una mezcla peligrosa que me consumía lentamente. 

Un cuervo pasó volando sobre nosotros, su graznido agudo quebrando el silencio del bosque. Mi mirada lo siguió instintivamente, pero fue el movimiento entre los árboles lo que captó mi atención. Un ciervo. Majestuoso y silencioso, pero condenado. Levanté una mano, una señal para que todos se detuvieran. 

—Silencio —murmuré, desmontando de mi caballo. 

Mis hombres obedecieron, y el bosque volvió a sumirse en un silencio expectante. Tomé mi arco, cargué la flecha y apunté. El ciervo se giró, como si sintiera el filo invisible que lo apuntaba. No vacilé. Solté la cuerda, y la flecha se clavó profundamente en su costado. 

El animal cayó, emitiendo un chillido desgarrador que resonó en el bosque. Avancé hacia él con pasos firmes, Vaenyra siguiéndome de cerca. Mi hija no apartaba la vista del ciervo que se retorcía en el suelo, sus patas arañando la tierra, luchando contra lo inevitable. 

Saqué mi cuchillo y lo sostuve frente a Vaenyra. 

——Termina con esto. 

Ella me miró por un instante, sus ojos reflejando algo que no pude descifrar. Luego, tomó el cuchillo. Se acercó al animal con pasos decididos, pero yo podía ver la vacilación en su respiración, en el temblor apenas perceptible de sus manos. 

Con un movimiento rápido, Vaenyra hundió el cuchillo en el cuello del ciervo. La sangre brotó caliente, y el animal dejó de moverse. El bosque volvió a sumirse en el silencio, roto solo por el sonido de la respiración agitada de Vaenyra. 

𝑩𝑳𝑶𝑶𝑫 𝑨𝑵𝑫 𝑨𝑺𝑯𝑬𝑺- 𝑱𝒂𝒄𝒂𝒆𝒓𝒚𝒔 𝑽𝒆𝒍𝒂𝒓𝒚𝒐𝒏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora