Mis anheladas vacaciones por fin habían llegado, y no entendía el porqué de mi apatía a un concierto que había planeado Raymond para asistir conmigo.
Faltaba un día para que pudiera vivir uno de los mejores días de mi vida, y ni siquiera con esa enorme justificación, mis emociones se levantaban.
Estaba en casa de Kono ayudándola a preparar algo de comer para Adam pues, por la tarde, darían espacio para visitas y ella asistiría para estar con él un momento.
— ¿Y porqué piensas que estarías incómoda con Raymond? Llevan, ¿qué? ¿Tres meses saliendo?— cuestionó Kono, sin mirarme pero poniendo atención a lo que decía.
— No lo sé, siento que no me he acoplado a él como debería, es decir... No sé, es que... A ver.
Ambos trabajamos, nuestros empleos son muy demandantes y casi no tenemos tiempo de vernos y cuando hay tiempo... Por ejemplo, si hay dos horas disponibles, prefiero dormir o salir con ustedes.
— ¿Como hoy?— inquirió la chica con ambas cejas alzadas.
— Justamente, y de hecho Raymond si me invitó a comer pero le dije que estaría en la oficina... ¿Eso es normal?
Y lo preguntaba en serio.
Raymond era, entre guapo y otras cosas, muy dulce, era divertido y me respetaba. Y no es que odiara aquello pero me gustaba más estar entre lo desconocido, entre los planes espontáneos y la incertudumbre del futuro.
Irónicamente, a mi cabeza llegó el nombre de Steve y de cómo seguía comparando mis sentimientos y ganas de una simple existencia, a la manera en la que Raymond y yo vivíamos como pareja.
— Quisiera decirte que es normal y que no te preocupes pero no lo sé.
Ciertamente, preferiría estar en la cárcel con él que aquí— Agaché la mirada creyendo que era una indirecta hacia mí o mi compañía, sin embargo, su risa escandalosa me hizo enrojecer de verguenza— Quizá comenzaste a salir con él demasiado rápido, ¿no crees?
Sopesé la idea y varias conclusiones llegaron a mi mente, como el día en que Steve me cuestionó acerca de si de verdad me gustaba Raymond y en cómo no le respondí de inmediato, si bien mis reacciones hacia él como el hecho de ponerme nerviosa, eran reales, mis palabras y actitudes no. Ni siquiera podía disfrutar de una noche con el bombero porque me incomodaba y, él no era culpable sino yo, porque, ¿se lo expresaba? Claro que no.
Era terrible.
Ambas recibimos un llamado de Steve para acudir al Palacio y aunque Kono tuvo que irse luego con Lou y Danny, yo no tuve otra opción que no fuera subir a la camioneta de McGarrett y seguir el auto de Chin hasta llegar a un complejo de departamentos nuevos en la isla. Y mientras, Chin-Ho nos contaba qué era lo que en realidad había sucedido con Abby.
Era algo decepcionante puesto que, si bien ella y yo quizá no éramos tan cercanas como Kono y yo ya lo éramos, en las ocasiones en que me había ayudado con el tema de Raymond y de Steve, sin preguntarme, me dio la confianza de abrirme y hacerle saber cómo me sentía, a veces ella solo lo intuía y, a pesar de que no me mencionaba algo al respecto, me distraía, y eso me gustaba demasiado. Por eso me dolió que su misión fuera la de hacer como de la de un vigilante, así como Lori Weston en algún momento lo hizo.
Empero, Abby Dunn no solo se había rendido, sino que no regresó a San Francisco y desobedeció a Richard Coughlan, la mente detrás de hacerla la responsable de sus actos, más no la culpable, eso si lo comprendía, porque yo también había estado en una situación similar con mi hermana y, ¿porqué no? Yo misma.
Decidimos, en principio, solo subir Steve y yo, ya que Chin se había ido por otra ruta al final de la llamada y llegaría unos minutos después.
— ¿Qué vas a hacer?— pregunté.
Estaba de más aquél cuestionamiento porque sabía cuál sería el accionar de mi compañero y jefe de trabajo, solo que, dentro de mis pensamientos, no tenía la certeza de cómo lo tomaría yo misma.
ESTÁS LEYENDO
Revenge
FanfictionVengar a tu única hermana nunca había sido tan fácil y lleno de aventura. Con Steve McGarret como mi compañero y el equipo de la fuerza de Hawaii, nunca me iba a cansar de estar con ellos. Steve McGarret FANFICTION
