What's not hidden, it is not forbidden

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— Oye, solo no seas tan duro con ellos, ¿si?

Con todo el equipo, habíamos llegado a la academia de policía de Hawaii, donde Kono, Steve y Chin darían un pequeño seminario acerca de cómo actuar cuando hay aviso de bomba. ¿Los demás? Así como yo, solo estábamos para aparecer como apoyo, y por surte para mi, me tocaba ser, junto a Lou, del grupo de personas despavoridas y que usualmente solo tienen el cargo de estorbar en algún lugar de hechos; Danny, por otro lado, sería un herido, uno muy molesto y ofendido ya que él había lidiado con una bomba hacía algunos años, y cabe mencionar, lo asesinaría con solo una respiración que inflara de más su tórax.

— Ellos necesitan que sea duro, las bombas no son un paseo por el parque— contestó el de ojos azules, acomodándose el chaleco antibalas.

— Lo sé— acepté, de manera simple—, de echo esperaba que dijeras eso.
<<Ve y enséñales algo de...todo eso que hay ahí— Mis compañeros rieron por la manera en la que apunté directamente a la cabeza de McGarrett mientras, también, hacía una mueca de estar loco>>.

El trío se encaminó a donde los estudiantes se encontraban, emocionados e impacientes, lo que, justo resultó en varias llamadas de atención y de tener que nombrar las partes de una granada, así como la explicación de diversos objetos explosivos por parte de Marcus, que, de nuevo, se estaba presentando con varios minutos de tardanza, como ya tenía tiempo haciendo.

— Es la primera vez, desde que conozco a ese demente, que lo veo llegar tarde— recalcó Mason, quitándose la chaqueta militar y quedando solo con su playera de algodón azul.

No estaba todavía acostumbrada a que Mason charlara conmigo y con mis demás amigos y compañeros de trabajo, así como si nada hubiese pasado, pero justo lo anterior dicho por él era algo que me resultaba inquietante.

— Es esa mujer que lo está haciendo perder la cabeza.

Lou, Danny y Mason se quedaron en silencio, solo para después reír, o más bien, burlarse.

— Que bueno que fuimos nosotros los que escuchamos eso. El tipo de allá adelante estaría revolcándose en el suelo si estuviera aquí.

— ¿A qué te refieres?

— A que estás celosa— reveló Daniel, dándole la razón a Lou, a lo que yo solo sonreí con ironía ante tal suposición—. Y muy celosa, diría yo.

— No tengo porque estarlo— refuté, cruzándome de brazos—, e-es decir, yo estoy con Steve y lo de Marcus y yo fue hace muchísimo tiempo.

— No necesariamente debes estar así de manera romántica, sino, no sé, quizá te molesta ya no tener su atención— sugirió Mason, eligiendo sus palabras con cuidado y sin acercarse demasiado a donde me encontraba—, digo, he estado en ese lugar.

Achiné mis ojos y negué con la cabeza, avanzando hasta nuestra posición, al igual que Lou y Danny.

Durante toda la maniobra, no dejé de pensar en lo que habían comentado antes. ¿Estaba celosa? Marcus había salido con demasiadas mujeres después de mí, eso era seguro, sin embargo, al haber pasado esos años alejados, no había tenido el gusto, o la desgracia de conocer a alguna de ellas... ¡Dios! La sola idea de saberlo con alguien más, que lo apartara de mi vida, así como si nada me revolvía el estómago, y odiaba sentirme así porque, en mi mente, estaba traicionando a McGarrett, a quien tenía muy cerca por estar entrometiéndome y cumplir con mi rol de mujer asustada y que dificulta el cumplimiento del trabajo.

—  ...Deben esperar lo inesperado, ¿bien? Esa es una de las claves para realizar redadas exitosas. Conunicar sus acciones, pero sobre todo, la confianza. Tienen que confiar cien por ciento en su equipo— hablaba Steve, moviéndose de manera continua e impidiendo que pudiera retirar su chaleco con éxito.

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