Abigail
El verdadero monstruo es el que llebanos dentro. (Anonymous)
—¡BOMBA DE AGUA! —grita Julián, mientras lanza un chorro de agua en mi dirección con una risa contagiosa.
Una ola de líquido cristalino me salpica, empapándome por completo. El frío me recorre la piel, y siento cómo el agua se filtra en mis oídos, ahogando el murmullo del entorno. Parpadeo, intentando despejar mi visión borrosa mientras el sol brilla intensamente sobre el lago.
—¡Imbécil! —mascullo, lanzándole una mirada fulminante a Julián. Me paso las manos por el cabello, exprimiendo el agua que goteaba como si fuera una esponja.
—Amargada —replica él, alzando los dedos hacia mí en un gesto juguetón. Con una inclinación de cabeza, señala mi cuerpo sumergido hasta la mitad en el lago. Las ondas se propagan a mi alrededor, y el murmullo del agua parecía reírse de mí.
—Además, no entiendo por qué te molestas; no es como si no estuvieras mojada ya —añade, riendo mientras se acerca un poco más, como si estuviera a punto de lanzarme otro ataque sorpresa.
Justo entonces, Rian, que estaba sentada en la orilla con una cerveza en la mano, intervine con una sonrisa divertida.
—En eso tiene razón el cretino.
Me cruzo de brazos, tratando de mantener la compostura mientras la risa de los chicos resonaba a mi alrededor. La tarde era perfecta: el aire estaba impregnado del aroma a hierba fresca y a tierra húmeda.
—¿A quien llamas cretino, mocosa?.—replica Julián solo para molestarla.
—A tí, idiota.
—Atrévete a decirlo otra vez.
—Tranquilo, haré algo mejor que eso —responde con una sonrisa juguetona, ofreciéndole su cerveza a un chico que se encontraba a su lado mientras sale nadando hacia Julián, a quien intenta ahogar.
Lo que resulta en ambos revolcándose en el agua y manoteando como dos niños pequeños. Tengo que hacerme a un lado para no verme atrapada en su batalla campal.
—Esos dos son incorregibles —comenta Chia, poniéndose a mi lado.
Asiento de acuerdo con ella mientras tomo un trago de mi cerveza. El líquido baja por mi garganta como si se tratara de agua, mientras la música atronadora suena por una de las bocinas, acompañada de la cacofonía de voces. Observo, embobada, mi alrededor: las personas retozando en el lago, las que se besan como si no hubiera un mañana, los embriagados que no paran de reírse en la superficie.
Hay una ligereza tan envidiable en todos ellos, como si no tuvieran ninguna preocupación en la vida, solo disfrutando de una de las últimas fiestas de vacaciones antes de comenzar la escuela. Lake of the Lilies es uno de los mejores lugares para celebrar justamente eso, conocido por su increíble belleza natural y sus aguas claras y pacíficas. Todo lo contrario a mi interior en este momento. Me he negado a salir a ningún lugar público debido a la última experiencia, pero esta vez pensé que ya era hora de cambiar eso. No puedo seguir enjaulada en mi propia burbuja protectora. Sin embargo, al ver a todas esas personas y lo bien que se lo están pasando, me siento tan... fuera de lugar.
Y me gustaría tanto, por una vez, poder ser normal en ese sentido.
—Vaya, vaya —exclama una voz molesta a mis espaldas, por lo que tanto Chia como yo nos volvemos hacia su dirección al instante—. Miren a quién tenemos aquí: la mala perdedora y la rarita. Una pareja del cielo, ¿no creen, chicas?
Un coro de risitas burlonas y chirriantes sigue el comentario, convirtiéndonos en el centro de atención entre los presentes. Clavo las uñas en mis palmas involuntariamente debido a la presión de las miradas puestas en mí.
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Lujuria
Random-Corre-se dijo a sí misma-Corre y no mires atrás. Pero la chica olvido que de las sombras y el pecado nadie puede escapar... Después de todo la única forma de librarse de la tentación es caer en ella
