Abigail
Encuentra lo que amas y deja que te mate
Charles Bukowski
—Estás muy callada, amor. ¿Debería preocuparme por mi seguridad? —dice el psicópata con una sonrisa leve, mientras lleva la copa a los labios.
—Como si realmente te importara eso.
—Cuando se trata de ti, en absoluto.
Tomo otro sorbo de vodka, haciendo una mueca al sentir el ardor en la garganta. Necesito todo el alcohol que mi cuerpo pueda soportar si quiero estar aquí sin perder la cabeza, con todas las preguntas apretando mis labios, deseando salir.
¿Qué estoy haciendo aquí realmente?
¿Por qué actúa de forma tan extraña?
Ya se divirtió conmigo, ¿por qué no me deja ir todavía?
Es lo que siempre ha hecho en ocasiones anteriores. Pero aquí estoy, sentada en uno de los balcones del casino, disfrutando de una vista espectacular. Parte del techo es de un material transparente, así que puedo ver todo el lugar desde mi posición: las máquinas tragamonedas, la gente borracha cantando en el karaoke, las mesas de billar y cartas, e incluso a lo lejos, las luces de neón y el bullicio de las calles.
Pero no pregunto nada. Solo me quedo callada, tomando más tragos mientras le lanzo miradas furtivas. Es la primera vez que lo veo así, con todas sus líneas de expresión tan relajadas y esa intensidad en su mirada.
—¿Crees que nuestro pasado define quiénes somos ahora? —me pregunta de repente.
Su pregunta me sorprende, así que me tomo un momento para pensar.
—Creo que hay más cosas que solo el pasado.
—¿Como qué? —me mira directamente después de haber estado observando a la gente pasar.
—Supongo que la genética juega un papel importante. También las personas que te rodearon en la infancia. Pero aun así, no creo que sea definitivo. Estoy convencida de que las personas pueden cambiar si realmente quieren y luchan por ello.
—Esa es la cuestión: ¿por qué querrían cambiar?
—Porque se dan cuenta de que están lastimando a quienes los rodean y a sí mismos.
—Si esas personas, como dices, realmente les importaran, no querrían que cambiaras nada en primer lugar. Esa parte destructiva es lo que te hace ser quien eres. En vez de intentar arreglarlo, deberían aprender a manejarlo, porque esas mismas personas tampoco son perfectas.
—No es tan simple como lo planteas. No si esas partes siguen haciendo daño constantemente. Así no es como funciona.
—¿Todavía estamos hablando de las personas en general o te refieres a alguien en específico?
—No —miento descaradamente sin apartar la mirada; ambos sabemos que desde el primer momento a quién nos referíamos—. Solo en general. ¿Y tú?
—Igual —me devuelve la mentira sin pestañear, por lo que tomo otro trago más.
Un trago por cada cosa que quiero decir pero no soy capaz de hacerlo.
Hay un ambiente tenso y, a la vez, tan tranquilo entre ambos. Una pequeña mesa es lo único que nos separa, pero lo siento demasiado cerca. Es como adentrarse en la oscuridad después de haberle perdido el miedo y dejar que las sombras te cubran la piel como una manta protectora.
Pero no he olvidado quién es. A pesar de que es la primera vez que bajamos las armas en una especie de tregua momentánea, sé que esto no durará. Aun así, tal vez no tenga otra ocasión como esta, con su yo demonio tan relajado, por lo que tomo mi oportunidad para sacar la información que ha tenido tantas dudas.
ESTÁS LEYENDO
Lujuria
Random-Corre-se dijo a sí misma-Corre y no mires atrás. Pero la chica olvido que de las sombras y el pecado nadie puede escapar... Después de todo la única forma de librarse de la tentación es caer en ella
