Abigail
Albert Camus: "En medio del invierno, descubrí que había en mí un verano invencible."
Paz
Es la única palabra con la que podría describir el lugar en el que me encuentro, la palabra que describe a la perfección lo que siento. Rodeando mi cuerpo, el cual no soy capaz de sentir, como si me hubiera convertido en una diminuta mota de polvo que se desliza con el aire.
Polvo, paz y agua.
Es todo lo que he terminado convirtiendo.
Destellos de luz pasan a toda velocidad a través de mis párpados cerrados y una sonrisa se forma entre las comisuras de mis labios.
Sin embargo, algo no se siente del todo bien. Si este es realmente mi final, ¿no se supone que debería sentirse mejor? El final por el que he estado esperando tanto tiempo, el que pedía cada noche antes de irme a dormir, en lugar de verme embargada por pesadillas, que resultaron ser recuerdos. Ansiaba tanto la muerte para poder escapar a un lugar donde mis demonios internos no pudieran alcanzarme; luego la necesité por miedo a perder a más personas que amaba.
Porque al final de la historia, todo se trató de un escape.
Mi cuerpo se siente ligero, como si estuviera flotando, como si nunca hubiera llegado al fondo y aún me encontrara en la superficie, mientras sigo cayendo y cayendo en un limbo interminable que parece no tener fin. Mis pulmones se comprimen debido a la falta de aire; abro mis labios en un intento desesperado de llenarlos de oxígeno, pero todo lo que llega a mí es agua salada.
Sí, finalmente estoy en paz. Pienso mientras la conciencia me es arrebatada gracias a todo el líquido salado que me rodea, mientras caigo en un abismo sin fondo. Sí, es todo lo que quería.
Pero entonces, ¿por qué—cientos de burbujas se escapan de mis labios, mis pulmones arden en mi interior, comprimiéndome, ahogándome, mientras mis latidos se reducen a un eco lejano—por qué, a pesar de lo imposible que suena estar rodeada de tanta agua, siento que estoy llorando? ¿Por qué mi corazón duele tanto?
(***)
Hay un rostro danzando en las profundidades de mi mente; sus rasgos son difusos, borrosos. Apenas distingo destellos de lo que una vez fue: una sonrisa torcida, burlona y salvaje, acompañada de unos ojos tan oscuros como el mismo vacío que me embarga. De alguna forma siento que es importante, que de alguna manera es la persona que he estado buscando todo este tiempo.
—¿Más que a la muerte? Eso es lo que querías, recuerda.
La voz intrusiva se cuela en mi cabeza, sonando tan familiar, al igual que una vieja canción de cuna.
Pero aún así la ignoro; continúo persiguiendo el mismo rostro entre cada recoveco de mi mente. Encuentro pequeños momentos: un niño que obsequia un colgante en forma de lágrima de amatista a una chica con el vestido cubierto de sangre. Veo a un hombre en medio de un bosque cortar el cuello de alguien con una sonrisa divertida en sus labios y luego... sus ojos están fijos en mí.
Tiro de un pequeño hilo en mi cabeza, tratando de llegar a la historia completa, cuando soy rodeada de cientos de hilos que se enroscan por todo mi cuerpo, similares a hiedras. En cada uno de ellos veo una imagen: un chico sentado en un trono rodeado de mujeres a sus pies con una mirada perversa; luego esa mirada se transforma en algo más dulce mientras su rostro es iluminado por un espejo de colores.
Veo a dos chicas, una cercana a las llamas, con su cabello del mismo tono, golpeando a las personas a su alrededor hasta llegar a mí. La veo en casi todas las partes importantes de mi vida, acompañada de otra de cabello azul y cuervos a su alrededor.
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Lujuria
Random-Corre-se dijo a sí misma-Corre y no mires atrás. Pero la chica olvido que de las sombras y el pecado nadie puede escapar... Después de todo la única forma de librarse de la tentación es caer en ella
