Abigail
"Posiblemente me quería, vaya uno a saberlo, pero lo cierto es que tenía una habilidad especial para herirme."
Mario Benedetti
Hace un año atras
La sangre proveniente del piso en el pasillo me hace tropezar, cayendo hacia el suelo y golpeando mis rodillas debido al impacto. Intento ponerme de pie; sin embargo, mis músculos no colaboran, ya que se sienten completamente petrificados, como todo mi ser.
Un sutil espasmo comienza a surgir de mi cuerpo, incrementando a medida que los latidos de mi corazón van en aumento, hasta que solo soy un amasijo de carne temblorosa con las rodillas cubiertas de sangre. La imagen de hace unos minutos se repite una y otra vez en mi cabeza, junto con un pitido sordo. Presiono mis sienes tratando de acallar el insensato zumbido, intentando darle sentido a todo esto.
Negándome a aceptar lo que mis ojos mostraron.
—No es cierto, no es cierto, no es...—repito una y otra vez, a pesar de ser consciente de que sí lo es.
Mi compañera de cuarto acaba de ser asesinada.
Sus venas abiertas en cada mano en la bañera para que pudiera desangrarse en ella, al igual que su garganta, tiñendo el agua a su paso.
Y el culpable de su muerte... no es otro que mi hermano.
Los espasmos siguen sacudiendo mi cuerpo, cada vez más violentos, mientras recuerdo cómo lo encontré: de pie en mi habitación, totalmente cubierto de sangre.
—¿Q-qué acabas de hacer?—le pregunté en un susurro tembloroso, con lágrimas brotando de mis ojos.
—No se suponía que tenías que enterarte, al menos no todavía, no de esa forma.
—Dios mío, Jason ¡¡acabas de asesinarla!! ¿Cómo pudiste?
—Solo hice lo que tenía que hacer—dijo con simpleza, dando un paso en mi dirección, por lo que retrocedí hasta rodearlo para poder salir corriendo sin aguantar un segundo más. Su voz gritando mi nombre me perseguía con cada paso, solo hacía encoger más mis entrañas.
Hasta que las lágrimas reaparecieron, esta vez en forma de fuertes sollozos en el sucio suelo rodeado de ese líquido viscoso.
¿Como pudo?
¿Como pudo hacer algo así?
No estoy ciega. A medida que iba creciendo, notaba ciertas cosas extrañas, cosas que no encajaban del todo. Lo obsesionado que estaba con todo lo relacionado con la sangre, como a veces cortaba su palma para observar su coloración por horas. El pánico que notaba en las expresiones de algunas personas al él aparecer.
Pero, aun así, se lo atribuía a cosas de la edad, extrañezas en su personalidad. Creía que con el tiempo cambiaría.
Creía que no rebasaría ningún límite.
Estuve equivocada.
Y a medida que todos esos recuerdos me embargan como una diapositiva, siento una cálida mano posarse en mi hombro cuando siento la tierra tragarme en dos, la misma mano que utilizó para darme apoyo tras la muerte de mis padres, la única persona que podía sacarme del infierno de mi cabeza.
—Puedo explicarlo.
Comienzo a llorar más fuerte al escucharlo.
—¿Qué hay que explicar? La mataste, Jason, eso no tiene justificación. Solo quiero saber por qué—alzo mi rostro hasta el suyo y me arrepiento al instante.
ESTÁS LEYENDO
Lujuria
Random-Corre-se dijo a sí misma-Corre y no mires atrás. Pero la chica olvido que de las sombras y el pecado nadie puede escapar... Después de todo la única forma de librarse de la tentación es caer en ella
