Abigail
Lloraré hasta que de mis heridas salgan flores. (Cartas qué no llegaron)
Los primeros acordes de "Lovely" resuenan por todo el lugar mientras el camino está impregnado de varias orquídeas negras. No tengo idea de cómo consiguieron tantas de ellas, ya que no son una flor común, pero aquí están, junto con un grupo de cuervos revoloteando mientras se lleva a cabo la ceremonia.
—Solo prométanme que si algo me sucede en mi funeral pondrán "Lovely" y estará repleto de orquídeas negras; las rosas son demasiado clichés.
El lugar está completamente lleno; la mayoría de ellos ni siquiera la conoció nunca. Las otras, en cambio, solo la juzgaban mientras comentaban que era satánica, una oveja descarriada.
Solo porque era diferente.
Porque iba en contra de todas las convicciones.
Mis ojos captan un cabello rojo hasta que su mirada, cubierta de lágrimas, se conecta con la mía. Ella es la única que entiende lo que siento ahora mismo, pero algo me impide acercarme a ella y sostenerla en mis brazos como me gustaría.
Uno de los curas del pueblo realiza la ceremonia, dando paso a que varias personas hablen en su honor. El papel con mi discurso se encuentra arrugado en mis manos. Hasta que es mi turno.
Me posiciono en medio del escenario, notando el ataúd a mi lado, por lo que evito mirarlo a toda costa; de lo contrario, no podré decir una palabra. Enfoco al grupo de personas, viendo a sus padres en primera fila, con sufrimiento escrito en sus rasgos.
Arrepentimiento, diría yo.
Nunca hicieron una mierda por ella.
Cierro los ojos y tomo una fuerte respiración antes de comenzar.
—Tenía un discurso preparado para este momento—alzo el papel arrugado para que todos lo observen—. Pero creo que si Rian pudiera escucharme dando un discurso tan moralmente correcto sobre su vida, se levantaría de esa caja y me mataría ella misma.
Un coro de gemidos consternados se escucha proveniente de las personas de mayor edad mientras susurran, seguramente horrorizados por mi forma de hablar.
—Hace un tiempo, Rian dijo con estas palabras exactas: "¿Acaso no es la muerte lo más inevitable que existe? ¿El propósito de nuestra existencia? Las personas deberían normalizar más tratar la muerte como un tema igual de importante que la vida, sin necesidad de escandalizarse tanto". En ese entonces, ni ella misma lo sabía, pero era la persona más sabia que he conocido en mi vida. Sabía más que todos, ya que iba más allá de nuestra visión. No en blanco y negro como la mayoría de las personas presentes; ni siquiera le agradaban y todo lo que han hecho es ponerse de pie aquí para hablar sobre "lo buena persona que era", "cómo tendría un gran futuro adelante". Son unos jodidos mentirosos.
—Señorita, no le permito... —comienza el padre tratando de apartarme, pero no se lo permito, agarrando el micrófono mientras me aferro con la otra mano al podio.
—Todos son unos jodidos mentirosos. Si están aquí no es porque les importaba en absoluto; es solo para sentirse bien con ustedes mismos. Ella no era una buena chica; era rebelde e iba en contra de todas las reglas, por lo que no cumplía con sus estándares de mierda. Como ustedes, ¿no es cierto? Sus propios padres, ¿saben lo que fue lo último que me dijo antes de morir?
Hablo a sus padres directamente; se notan indignados, pero aún me dejan proseguir.
—Me contó sobre Vanessa—el nombre hace que la que supongo que es su madre se lleve una mano a la boca para detener las lágrimas—. Sobre cómo murió y luego toda la presión recayó en ella. En cómo pasaron tanto tiempo tratando de convertirla en su hermana, para que brillara con esa luz que no se dieron cuenta de que ella ya era perfecta así como era. Espero que el remordimiento no los deje dormir por las noches.
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Lujuria
Random-Corre-se dijo a sí misma-Corre y no mires atrás. Pero la chica olvido que de las sombras y el pecado nadie puede escapar... Después de todo la única forma de librarse de la tentación es caer en ella
