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Abigail

La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo." - Isabel Allende

Algo no va bien.

Es el pensamiento con el que despierto. Mi cuerpo está adolorido debido a haber dormido toda la noche en un sillón, en una posición bastante incómoda. Mi corazón bombea sangre de forma descontrolada, como un aviso de que algo anda mal, pero aún no ubico de qué se trata al abrir los ojos y ponerme en pie.

Me lavo los dientes observando a Chiara profundamente dormida cuando tengo la intención de bajar a la cocina por café, hasta que algo detiene mis pasos a medio camino en las escaleras.

Rian.

Me quedé dormida en el sillón esperando su regreso, pero eso nunca sucedió. Subo de nuevo buscando mi celular para llamarla, pero me salta al contestador. Luego de mi tercer intento, me rindo. Tal vez las cosas con su familia salieron mejor de lo esperado y decidió quedarse la noche con ellos. Pero no me lo creo. Muerdo las uñas de mi mano nerviosamente mientras doy vueltas por la habitación sin saber qué hacer, cuando el inconfundible sonido de una ambulancia a lo lejos me hace reaccionar.

Corro las cortinas color pastel para poder observar algo, pero no soy capaz de ver nada. No es hasta que fijo bien mi vista que noto a lo lejos un grupo de personas aglomeradas a un lado de la calle junto con una patrulla.

El mal presentimiento explota en mi cabeza, moviéndome por voluntad propia mientras me hace correr hacia el lugar sin ser consciente de mí misma. Al salir por la puerta, creo que el sonido consiguió despertar a Chiara, pero no me volteo para comprobarlo; solo corro todo lo deprisa que me permiten mis pies, dirigiéndome a ese punto a lo lejos.

Con cada paso puedo verlo más claramente y es cuando noto varias cosas.

Se trata de la escena de un crimen. Esto se debe a la cinta amarilla con la que está cerrada esa parte de la calle y a uno de los criminalistas tomando fotografías.

Las personas reunidas me impiden ver de quién se trata, ya que tapan mi visión; sin embargo, aparto a todos los que están en mi camino. Mi cuerpo está controlado por algo más allá de mí. Solo soy capaz de escuchar las alarmas cada vez más atronadoras en mi cabeza y el graznido de varios cuervos desde lo alto.

Voy acercándome a la cinta mientras reso sin saber a qué o por qué.

—Eh, chica. No puedes estar aquí, es la escena de un crimen.

Pero me da igual; lo ignoro mientras salto la maldita cinta amarilla cuando mis ojos ven lo que algunos cuerpos de policía evitaban en un principio.

Es el cuerpo de una chica.

Mis piernas pierden la fuerza para mantenerme en pie y caigo contra el suelo de concreto al ver su cabello azul.

Su hermoso cabello que ahora es más rojo que azul debido a la sangre.

Sus párpados aún están abiertos, como si lo último que sus ojos hubieran visto fuera el cielo, hacia los cuervos que no han parado de hacer sonidos mientras revolotean alrededor del lugar, mientras su cuello...

—Oye, ¿te encuentras bien? —pregunta el mismo oficial de antes.

Pero no respondo.

Mi boca está sellada, sin ser capaz de modular palabra alguna; solo soy capaz de verla.

Como si estuviera soñando.

Como si en cualquier momento fuera a despertarme.

Esto no está pasando.

LujuriaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora