Abigail
"Me aferro a ti como un náufrago a un barco hundido; sé que me arrastrarás al abismo, pero el miedo a la soledad me mantiene a tu lado"
(Anónimo)
—Me duele mucho. Yo... no puedo...
—Escúchame, escúchame —me toma por las mejillas surcadas de lágrimas para poder mirarme directamente a los ojos—Eres la persona más fuerte que conozco, pequeña flor. Puedes con esto.
—No quiero estar sola.
—No lo estarás. Yo siempre estaré contigo, hasta el final. ¿Recuerdas?
—Hola pequeña flor, ¿me estrañaste?.
No es posible.
Debo haber golpeado mi cabeza de alguna forma, llevándome a la inconsciencia, porque no puede ser, simplemente no es posible que la persona que esté frente a mí sea mi hermano. Sacudo mi cabeza con fuerza hacia ambos lados, tratando de despertarme de mi letargo y deshaciendo la visión que tengo ante mí. Y por primera vez agradezco estar atada en la silla, sin la capacidad de moverme.
—¿Qué pasa, pequeña flor? —pregunta con cierto desconcierto, ajeno a mi estado—. ¿Por qué no dices nada?
Su voz me arranca un sollozo desde el fondo de mi alma; es un sonido agónico, el sonido de mi corazón quebrado en dos. De dolor, de confusión.
—No lo entiendo... yo...
—¿Me mataste, no? ¿A eso te refieres? —contesta tranquilamente, dando un paso hacia mí, como si ese hecho se tratara de algo irrelevante.
El cadáver de Penélope yace en el suelo, en un charco de sangre, con sus ojos observando el vacío. Por el rabillo del ojo, observo a Kiev tensarse con su cercanía, por lo que alza su arma apuntando.
—Quieto ahí, rubito. El único que puede hablarle de esa forma soy yo.
—¿De qué forma hablas? —le pregunta Jason con una sonrisa, apuntándolo a él a su vez, aún con su amplia sonrisa formada en los labios.
—Como si te perteneciera —sentencia él, con un tic en su mandíbula.
—Eso es porque ella lo hace.
—¿Es por eso que te está mirando como si fueras un espíritu completamente aterrador?
—Detalles, detalles —replica, quitándole importancia con una mano.
Yo, en cambio, me doy cuenta de que mis pulmones están sufriendo por la falta de aire. No puedo respirar; mis vías están bloqueadas mientras lo miro sin poder creer que realmente esté aquí ante mí, que todo este tiempo en que vivía deseando la muerte debido al trauma de haberlo asesinado, él estuviera vivo.
—Abi, Abi, respira —habla Chiara al notar mi expresión—. Estás sufriendo un ataque de pánico; solo tienes que recordar respirar, ¿de acuerdo?
Pero no puedo escucharla; el ruido corre a través de mi cuerpo, las lágrimas dañan mi visión, pero aún así sigo viéndolo.
—¿Por qué? —pregunto en un susurro tembloroso.
—¿Qué hubiera cambiado? —pregunta de vuelta—. Aun me seguirías odiando —contesta con pesar, suavizando sus rasgos por unos instantes.
Y es cuando el recuerdo de por qué hizo lo que hizo regresa a mí con fuerza, como oleadas de llamas consumiéndolo todo a su paso.
—Eso es porque mataste a nuestros padres, Jason. ¿Qué esperabas que hiciera? ¿Que siguiera con mi vida como si nada? —suelto con un gruñido, clavando las uñas en mis palmas, con mis lágrimas recorriendo todo mi rostro—. Pero eso no responde a la pregunta de cómo... de cómo sobreviviste.
ESTÁS LEYENDO
Lujuria
Random-Corre-se dijo a sí misma-Corre y no mires atrás. Pero la chica olvido que de las sombras y el pecado nadie puede escapar... Después de todo la única forma de librarse de la tentación es caer en ella
