Abigail
“Y él es su destino. Como ella es el suyo. Como es arriba, es abajo. Ellos son el equilibrio. Luz y oscuridad. Uno caído desde arriba y otro creado en el inframundo de abajo”
Kingdom of the Wicked
El olor a bosque me llega en oleadas debido al suave viento meciendo mi cabello. La oscuridad es profunda, ya que la luna apenas ofrece algo de iluminación. Sin embargo, aún puedo ver perfectamente a las dos personas que se encuentran esposadas mientras sangran a causa de las leves heridas. El mayor de ellos me lanza dagas con la mirada. Aún no he olvidado las últimas palabras que me dirigió, por lo que solo le sonrío cada vez que Erin golpea su rostro.
—Debí ser yo quien te pegara un tiro en la cabeza, zorra, junto con la pequeña puta de tu novia. Espero que al menos él esté en el más allá.
Pero, para desgracia suya, su deseo no se cumplió, ya que Kiev se encuentra muy vivo, deseando ser su verdugo; él, por el contrario, no lo estará dentro de muy pronto.
—Puedo seguir haciendo esto toda la puta noche, así que, yo que tú, comenzaría a hablar —escupe Erin luego de lanzar otro golpe directo a su ojo izquierdo.
Los dos hombres de la mafia no pueden hacer más que revolverse de dolor, con sus cuerpos recostados en uno de los árboles.
—Ya te lo dije, joder. ¡No tengo ni puta idea de quién dio la orden! Sole seguí las reglas —lloriquea el más joven, con la sangre corriendo por toda su cara amoratada.
—Es exactamente lo que diría una sabandija como tú para poder salvarse, ¿no es cierto, Steven? —comenta Ayla, haciendo chasquear su látigo contra la tierra del lugar.
—Alguien calle a la perra.
Oh, Steven, al parecer quiere morir antes de tiempo.
La risa maníaca aparece en el rostro de la ojiverde mientras se acerca a él.
—Todo tuyo —dice Erin con una sonrisa idéntica a la suya, dándole espacio.
—¿Qué haré contigo, corazón? —dice ella, arrodillándose para acariciar su rostro—. A Aixa no le gusta la mierda que sería tu carne asquerosa. Pero yo puedo divertirme un poco, ¿qué crees? —alza su látigo para golpearlo, pero Kiev la detiene.
—No estamos aquí para eso, Ayla. Ya habrá más oportunidades para ti.
Ella le responde con un gesto despectivo.
—Siempre es lo mismo.
En el momento en que descubrí que aún seguían vivos, mi primera reacción fue de sorpresa; a estas alturas pensé que estarían bajo tierra. Todos ellos lucían muy entusiasmados por esto, por lo que se lo pregunté.
—No haría tal cosa privándote de la oportunidad de participar, conejito. Ya eres parte de nosotros y nos gusta cazar en grupo.
Por alguna razón, esto no me desagradó; necesitaba una distracción de mi cabeza ahora mismo. Una catarsis y ¿qué mejor que esto? Los siete están presentes esta noche, algunos más entusiasmados que otros, pero como él dijo, siempre en grupo.
—Es su última oportunidad, hijos de puta, y debo decir que estoy esperando que sigan sin hablar. Estoy aburrido y quiero sangre —declara Samael avanzando hasta el frente con un par de dagas gemelas en sus manos sin dejar de jugar con ellas, como si se estuviera muriendo de ganas de usarlas.
—Lo mismo —comenta Isaac con un bostezo cansado y el semblante inexpresivo.
—Maldita sea, Isaac. Tú siempre estás aburrido —le recrimina molesto el rubio.
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Lujuria
Random-Corre-se dijo a sí misma-Corre y no mires atrás. Pero la chica olvido que de las sombras y el pecado nadie puede escapar... Después de todo la única forma de librarse de la tentación es caer en ella
