74. Una vista al pasado

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James solo pudo quedar paralizado. Sin saber qué hacer o sentir. Pero su cuerpo ardía. Temía que detrás de él estuvieran Remus y Narcissa, pero a su vez, se sentía... traicionado.

No era que no supiera de la situación sentimental entre aquellos dos. No era como si no hubiese presenciado antes la posición que Barty tenía y que hubiese ignorado todas las señales que Regulus le dio.

Sabía que las cosas eran así. No lo había juzgado a profundidad antes. En general. No había visto a dos chicos besarse antes, ni siquiera a Sirius y Remus, sabiendo de su complicada situación.

No era que debiera importarle. Si era su amigo. No, era menos que eso. No-amigos. Nada.

¿Y por qué se preocupaba? Si incluso su última interacción fue evasiva. Lo arruinó. No, era diferente, Regulus lo había besado y, al confrontarlo, las cosas no salieron tan bien.

Aún así, se sentía extraño. Sabiendo la naturalidad con la que Barty podía tomarlo como si sus labios estuvieran a merced de sus deseos.

Había algo que le incomodaba. Sentía algo de impotencia al no poder interrumpir la escena. Se sentía ajeno a eso. Como si estuviera interrumpiendo algo real.

Sabía que a Regulus le importaba Barty. Incluso tras las quejas y sus labios rotos. Era evidente que aún había algo entre ellos.

Algo quizás similar a lo que él y Lily tenían. No podía saberlo, solo podía sentir que interrumpía algo.

Y por eso retrocedió, casi sin hacer ruido, lentamente.

¿Por qué me haces esto? ¿Por qué no me dejas ser normal?

Escuchó aquel débil hilo de voz. Le recordó al Regulus de hace tiempo, el que quedó atrapado en aquel cuarto con él. Vulnerable.

—Regulus —no pudo evitar abrir su estúpida boca. Jugar al estúpido salvador.

Y eso hizo que ambos notaran su presencia. El rostro del nombrado se tiñó de rojo en vergüenza y frustración, mientras que el semblante del otro oscureció.

—No viste nada.

—Narcissa lo está buscando. Está preocupada.

—Dile que se vaya —Barty se apartó tan solo un poco del otro, para mostrarse listo para pelear si fuera necesario.

Regulus permaneció cabizbajo. Estaba tan avergonzado, tan desconcertado. Y aunque quería explotar y golpear a Barty por lo que había hecho, sentía que no era el mejor momento.

Ya había sido muy impulsivo hasta ese momento, tenía que recordarse que él no era así. Así que solo se resignó a mantener la calma. O quizás estaba demasiado al borde de sus emociones y sobrepasando el límite de lo que conocía como para poder reaccionar.

Era, al menos, la primera que los besos de Barty no dolían físicamente.

¿Pero emocionalmente? Se sentía asqueroso.

No había considerado, de lo repulsivo que fue besar a James hace días, por el simple hecho de que era otro chico y lo que hacía era malo, y era peor que él quería hacerlo... jamás consideró realmente como se sintió el otro.

Había olvidado lo que era que Barty le arrebatara un beso. Lo que era ser besado a la fuerza, contra su voluntad, sentirse sucio sin haberlo buscado, el revoltijo mental y las náuseas. El rencor que sientes hacia aquella persona.

"¿Será que Potter sintió eso?" Se preguntó a sí mismo. Era una horrible persona, y que Barty le hubiera arrebatado un beso en el peor momento, era, para él, un castigo justo. El karma perfecto.

𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora