75. Amigos

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"Observatorio por la noche."

Era lo único que contenía la carta.

James parpadeó un par de veces, y en la tercera, su cerebro hizo click. Guardó la nota al instante, sintiendo como el calor le subía a las orejas.

Habían pasado al menos cinco días de su última interacción con Regulus, y para la habilidad tan fría que tenía aquel chico para hacerte sentir un estúpido, invisible o que va a matarte si te acercas, era como si llevaran un mes sin hablar.

Obviamente le sorprendió leer aquel papel que, indiscutiblemente, tenía la letra del menor de los Black.

Repasó todo lo que había hecho esa semana, para estar preparado en caso de cualquier reclamo o pelea.

Se sintió nervioso al traer a su mente aquel inconveniente de la fogata, adicional al de la sala de pociones.

Pociones. La última clase del día.
De repente no se sentía listo para encontrarse con Regulus. Es decir, siempre era una caja de sorpresas, pero con los últimos eventos, era más bien una de explosivos.

Ni siquiera podía dejar las cosas en paz, pues se sentía con el estúpido compromiso de devolverle su túnica, incluso si era obvio que no la necesitaba del todo. Era todo tan confuso, incluso para sí mismo.

—¿Nos vamos?

—Sí, princesa —reconocía la voz de Lily sin necesidad de girar, y solo extendió su brazo para que ella se sujetara de este—. A donde me pidas.

—Consigan un cuarto —bramó Marlene, fingiendo una arcada.

Le había costado tanto conseguir un gesto cariñoso de Lily, incluso cuando comenzaban a salir más frecuentemente, casi como si fueran pareja, ella no solía ser muy afectiva en público.
Él, por otra parte, era el mismo de siempre.

—Conseguiría un palacio para ella si así me lo pidiera.

—No lo haré. Me preocupa la legalidad de tus planes.

—¿Es la imagen que te doy, Lily flor?

—Eso y peor.

—Estás tan enamorada que vas del brazo de un delincuente —James sonrió, victorioso, haciendo su tipo andar engreído.

—Yo-

La chica infló un poco las mejillas y frunció el ceño. No podía ni siquiera refutarlo. Realmente comenzaba a sentirse más cómoda a su lado, después de tantos años conociéndolo, pasando del niño más fastidioso del mundo a un chico gracioso que además era dulce.

Aunque no eran realmente novios oficialmente, ella ya estaba lista para decirle que sí en cuanto se lo pidiera.

Y él parecía listo para pedírselo.

James sujetó su mentón, más como un suave pellizco cariñoso, y cuando acercó su rostro a ella, la chica no retrocedió como de costumbre, pero quedó congelada, con su nariz contra la suya. Ambos hicieron un movimiento tierno en un beso esquimal.

—En serio voy a vomitar. Esto es peor que el sexo antes del matrimonio, en serio, ¿qué se creen ustedes? ¿Niños de preescolar?

Lily solo sonrió, dirigiendo su mirada a James quien lucía... extrañamente consternado. Es decir, ahí estaba su sonrisa triunfante y egocéntrica de siempre, pero sus ojos eran diferentes. Quizás solo exageraba, pero no podía ignorar la intuición de que algo raro sucedía.

—¿Qué haremos hoy?

—Hoy... ¿a qué hora es la última clase?

—Siete.

𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora