Habían 48 horas desde que Sofía se encontraba en el centro de detención provisional, la celda de Sofía estaba en silencio, no hablaba, no comía, solo observaba, desde que había sido capturada dentro del hospital vestida como enfermera, su comportamiento había sido errático e impredecible, las autoridades ya sabían que no estaban ante una simple mujer celosa, sino ante alguien con conexiones, recursos y una obsesión peligrosa.
Tenemos que trasladarla a una institución de mayor seguridad, no podemos subestimarla-Dijo uno de los oficiales.
Pero fue demasiado tarde, aquella noche con una sincronización milimétrica, una falla en el sistema eléctrico dejó sin cámaras activas el ala donde Sofía se encontraba, un guardia "comprado" que dejó abierta la reja del pasillo, y en cuestión de minutos, Sofía había desaparecido.
...
En otro extremo de la ciudad, el celular vibró sobre la mesita del comedor, Gerardo con la maleta ya lista y una expresión devastada, se apresuró a contestar al ver el nombre en la pantalla, su voz cambió al instante, como si con solo oír aquel nombre pudiera encontrar una chispa de vida.
¿Aló?-Preguntó Gerardo con una ligera sonrisa en el rostro.
¡Hola!-Respondió la voz joven y animada del otro lado-Solo quería confirmar lo del próximo mes, ¿si sigue en pie?-Preguntó con entusiasmo.
Claro que sí-Respondió Gerardo con una sonrisa y su tono se volvió cálido-No sabes cuánto me alegra que vengas, estoy contando los días, muero de ganas de verte-Dijo con sinceridad.
¿En serio?-Preguntó con sorpresa-Pensé que estarías ocupado o que tal vez...no te iba a convenir-Murmuró.
Nunca estoy demasiado ocupado para ti, y lo sabes-Respondió Gerardo rodando los ojos mientras negaba con la cabeza y sonreía-Además, tengo unas cosas pendientes, pero todo va a estar bien-Dijo intentando darse ánimos a sí mismo-Tú llega, yo te recojo, como siempre-Dijo tratando de mantener la calma.
Perfecto, me debes una nieve doble por cada día que no me contestaste, ¿eh?-Dijo la voz joven riendo al otro lado de la línea.
Prometido-Respondió Gerardo con seguridad-Te voy a llevar al mismo sitio, ya sabes cuál, a ti y a tu risa no hay cómo decirles que no-Dijo sonriendo, sin duda era su debilidad.
Genial, te quiero-Dijo antes de terminar la llamada.
Yo también...-Murmuró Gerardo mirando como la llamada se finalizaba.
Y por un momento se quedó mirando el celular, su sonrisa desvaneció poco a poco, caminó hacia el espejo, en su reflejo se revelaba un rostro más envejecido por la culpa que por el tiempo, tomó la maleta, revisó el pasaporte, el boleto de avión y la hoja doblada con la dirección del hostal en España donde pensaba exiliarse mientras organizaba su vida, todo estaba en orden, solo quedaba marcharse.
Gerardo observó el departamento a detalle como si algo le pidiese quedarse un poco más, pero debía irse, apagó la luz dejando el departamento en penumbras, no quería huir, pero sabía que no tenía derecho a quedarse, había traicionado la confianza de todos, irse era lo menos que podía hacer, cerró la puerta y cuando giró para bajar las escaleras, una figura emergió de la oscuridad del pasillo.
¿Te ibas a ir sin despedirte de mí?-Dijo una mujer con tono de diversión.
¿Sofía?-Dijo Gerardo quedando congelado.
Ah, ¿ahora sí te sorprende verme?-Dijo Sofía quien llevaba puesta ropa oscura, y algo brillaba en su mano derecha-¿Después de qué me dejaste sola...después de que me traicionaste como todos?-Dijo Sofía con furia mientras se acercaba lentamente con una sonrisa desencajada.
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El trato
FanfictionManuel un hombre de negocios nieto de un importante empresario y Mayte una mujer de la ciudad hija de un prestigiado empresario, se ven obligados a casarse por un acuerdo entre sus familias sin siquiera conocerse, a pesar de las diferencias y la fri...
