La decisión había sido tomada, al principio todo era ruido, no el tipo de ruido que molesta, sino el que abruma, Garrett estaba acostumbrado a una vida ordenada y silenciosa, se encontró de pronto en una casa donde cada dos horas alguien lloraba, no siempre sabía cuál de los tres era si Maximiliano que tenía una especie de gruñido peculiar al llorar, si Alessandro que parecía llorar con quejas filosóficas, o si Cielo, la única niña, que lloraba con una intensidad teatral como si exigiera justicia universal desde su cuna.
El primer día fue el más extraño, tenía su propia habitación, una cama más grande que la de su casa en Seattle, un escritorio con lámpara de lectura, y una ventana con vista al pequeño jardín, era cómoda, cálida, pero no suya.
Esto es real, estoy aquí-Murmuró al ver el jardín iluminado.
Sin duda, no hay nada en el mundo como las desiciones que toma un adolescente, arrebatadas, aparentemente sin miedos, valientes, viviendo en el hoy, en las últimas horas había comenzado a meditar su decisión, no es que se arrepintiera, simplemente pensó en él, en su papá, se tiró de panza a la cama y bufó, como todo cambia tan repentinamente, lo inimaginable sucede, la tristeza lo invadió, hasta que vio algo sobre el buró un portarretratos con una foto suya tomada días antes en el parque con Isabel y los bebés, estaba sonriendo, aunque no lo recordaba, a veces uno no sabe qué está sonriendo hasta que se ve desde fuera, abrazado a la imagen se quedó dormido.
...
Por la mañana, despertó gracias al sonido de su alarma, tardó más de diez minutos en despabilarse y se levanto de la cama, entro al baño a lavarse la cara y cepillar sus dientes, después salió de la habitación esperando no haber despertado tan tarde, al llegar a la cocina encontró un post-it.
Hay pizza en el horno, fruta en el refrigerador y ojeras por toda la casa...
Bienvenido oficialmente
M & M.
-Garrett sonrió y abrió de prisa el refrigerador.
Ajustarse a la rutina fue otra historia, por las mañanas intentaba ayudar, no porque se lo pidieran, sino porque sentía que debía ganarse su lugar, cargaba pañales, sostenía biberones, le pasaba toallitas húmedas a Mayte mientras ella acunaba a uno y Manuel intentaba calmar a otro, era un caos organizado, una danza torpe pero efectiva.
No tienes que hacerlo todo-Dijo Mayte con un tono suave mientras lavaban los biberones juntos.
No lo hago por obligación, es solo que...si esto va a ser mi casa, quiero que se sienta así-Respondió Garrett sin mirarla directamente.
Entonces...bienvenido a casa-Respondió Mayte sonriéndole mientras le extendía uno de los biberones recién lavados y Garrett sonrió mientras lo acomodaba.
Manuel, tenía una forma distinta de acercarse, más sutil, no era un tipo invasivo, y eso Garrett lo agradecía, algunas noches después de que los trillizos por fin se dormían, un milagro casi divino, se sentaban en la sala con música bajita o un partido de béisbol en la televisión.
¿Te gusta el jazz?-Preguntó Manuel tratando de sonar casual.
No sé, nunca lo escuché mucho-Respondió Garrett apenado.
Manuel se levantó, fue por un viejo vinilo, y lo puso en el tocadiscos.
Este fue el primero que me regaló mi padre, tenía tu edad, Charlie Parker, escúchalo-Dijo Manuel sonriéndole amistosamente.
Y lo hicieron, no hablaron más, solo escucharon, Garrett con los ojos cerrados dejándose llevar, por primera vez, se sintió parte de una historia que no había comenzado con él, pero que ahora lo incluía, eso era una familia.
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El trato
FanficManuel un hombre de negocios nieto de un importante empresario y Mayte una mujer de la ciudad hija de un prestigiado empresario, se ven obligados a casarse por un acuerdo entre sus familias sin siquiera conocerse, a pesar de las diferencias y la fri...
