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Un mes y medio después ...

Habían pasado un par de semanas desde la última "tormenta" que había sacudido sus vidas, y aunque aún quedaban secuelas, la calma comenzaba a abrirse paso, Mayte comenzaba a sentirse un poco más fuerte físicamente, su cuerpo seguía adaptándose al ritmo demandante de los tres bebés, pero su corazón encontraba alivio en cada sonrisa, en cada pequeño gesto de esas tres vidas nuevas que dependían de ella.

Doña Mimí, que había decidido quedarse sin decirlo, era el tipo de compañía que se agradece en silencio, ella estaba feliz de estar cerca de su hija y sus nietos, aunque Gris, como siempre, era un pilar importante en esa casa, estaba atenta a todo lo que hiciera falta, y aun así, con tres recién nacidos, todos comenzaban a darse cuenta de que probablemente necesitarían una mano más, pero la desconfianza, producto de todo lo que habían pasado, los hacía dudar.

Manuel había vuelto a la oficina, aunque al principio pensó que podría manejarlo todo desde casa, poco a poco se dio cuenta de que necesitaba volver a su lugar en la empresa, no porque quisiera alejarse, sino porque entendía que necesitaba sostener el equilibrio de todos, incluida su propia mente, la rutina, por intensa que fuera, le daba cierto sentido de control, y estar ocupado lo ayudaba a no pensar constantemente en la pérdida de Gerardo, era una forma de respirar.

En medio de todo, Rivas, el abogado de la familia, seguía adelante con los trámites legales relacionados con Gerardo, se mantenía en contacto con Manuel, la búsqueda de Garrett se había intensificado, hasta ahora, no había dado con él, pero había contactado a un par de personas que decían conocer al joven, supuestamente vivía en una ciudad cercana a Seattle, y aunque Gerardo jamás lo había reconocido públicamente, al parecer sí había tenido encuentros ocasiónales con él.

Rivas Vía Telefonica

Si esto es cierto-Dijo Rivas con seriedad-Hay muchas implicaciones legales que debemos considerar, él es menor de edad, pero en el testamento se le reconoce como hijo legítimo-Dijo tratando de tener el mayor cuidado posible en sus palabras-Tú, como albacea estás obligado a contactarlo, legal y moralmente-Dijo con firmeza.

Manuel escuchaba en silencio, la noticia aún le parecía irreal, aún le costaba imaginar que Gerardo, su primo, su hermano de vida, hubiese tenido un hijo oculto todo este tiempo, aunque si lo pensaba bien, siempre había sido reservado en ciertos aspectos, tal vez esa era una de las cargas que había decidido llevar en silencio, y eso explicaba mucho.

En casa, Mayte escuchó parte de la conversación sin querer queriendo, Manuel notó su expresión y, sin necesidad de muchas palabras, él le contó lo que sabía.

¿Garrett? ¿Dónde está?-Preguntó Mayte meciendo a Cielo.

Garrett...Rivas ya inició el proceso legal, pero no ha logrado localizarlo directamente, ahora dice que está cerca de Seattle, pero no en la ciudad, tal vez pronto tengamos noticias-Dijo Manuel suspirando con frustración.

Mayte lo miró en silencio, sabía que aquel secreto no había sido culpa de Manuel, pero le dolía pensar que Gerardo había cargado con tanto sin decirles nada.

Quizá Gerardo tenía miedo-Murmuró Mayte.

¿De qué?-Preguntó Manuel frunciendo el ceño.

De no saber cómo ser padre...de decepcionar a su abuelo..o de repetir errores-Dijo Mayte encogiéndose de hombros.

Manuel asintió, ambos sabían que con todo y sus contradicciones, Gerardo había intentado proteger el legado de su familia aún desde la distancia definitiva, y si Garrett existía, si en verdad era su hijo, entonces lo justo era abrirle la puerta.

El tratoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora