La luz del amanecer comenzaba a colarse por las cortinas de la habitación, Mayte entreabrió los ojos adormilada con la sensación del cuerpo adolorido pero el corazón pleno, tardó unos segundos en recordar dónde estaba, pero entonces los miró, tres pequeños cuerpecitos acomodados en cunas a su alrededor, cada uno envuelto en mantas suaves, respirando con ese ritmo calmado de los recién nacidos, una lágrima se deslizó por su mejilla y entonces lo vio a él, Manuel estaba sentado en una silla junto a la cama con los codos sobre las rodillas y la mirada clavada en el suelo, se veía abatido, derrotado, pero ahí estaba, junto a ella.
Manuel...-Susurró Mayte con voz rasposa y él alzó el rostro, sus ojos estaban rojos.
Hola, mi amor...-Susurró Manuel acercándose de inmediato-¿Cómo te sientes?-Preguntó tomándole la mano con cuidado, como si tuviera miedo de romperla.
Cansada...pero feliz...están aquí...nuestros hijos...-Dijo Mayte mientras acariciaba su mejilla y él asintió forzando una sonrisa, pero sus ojos no podían mentirle-¿Pasó algo?-Preguntó mirándolo fijamente intentando descifrarlo y Manuel apretó la mandíbula.
Mayte...-Dijo Manuel tragando saliva y bajo la mirada-Gerardo murió anoche-Dijo con sus dedos acariciando los de ella como buscando valor.
Lo intentó, ¿verdad?-Preguntó Mayte asumiendo que él mismo había terminado con su vida.
No, Sofía acabó con su vida-Respondió Manuel tragando saliva.
Ella se quedó en silencio, sus ojos se abrieron más, no en shock, sino en una tristeza profunda, no era el mismo enojo de hace unas horas, había visto en los ojos de Gerardo su arrepentimiento, había sentido su dolor, y ahora, no habría salvación completa, solo un final.
Él estuvo con nosotros, conoció a los niños, lloró, se disculpó, fue...fue Gerardo, el que yo recordaba-Dijo Manuel con la voz quebrada.
Mayte asintió despacio mientras una lágrima se deslizaba mientras observaba a los pequeños dormir, no pudo evitar pensar que cada uno de ellos ya había nacido con una historia grande a cuestas, con cicatrices heredadas.
¿Cuándo será el funeral?-Preguntó Mayte sin poder evitar que la voz le temblara y las lágrimas la traicionaran.
Hoy al mediodía...pero, no puedes ir...estás débil, los bebés aún más-Dijo Manuel mirándola a los ojos mientras acariciaba su mejilla, ella no discutió, lo entendía, le dolía, pero lo entendía.
Horas más tarde, tras los últimos exámenes y con indicaciones médicas claras, les dieron el alta, la familia regresó a casa bajo la vigilancia constante de los hombres de seguridad que aún los custodiaban, Iván coordinaba todo desde la distancia asegurándose de que ningún cabo quedara suelto, la casa, ahora tenía un silencio distinto, un silencio lleno de vida, de llantos suaves, de nuevas rutinas, pero para Manuel, la jornada apenas comenzaba.
...
La funeraria estaba llena de murmullos y de ojos tristes, Manuel llegó vestido de negro con el rostro tenso cargando sobre los hombros el peso de la muerte y de la vida, su madre, primos, tíos, incluso aquellos que no veía desde hacía años, estaban ahí, no todos habían ido a su boda, ni a al evento donde anunciaron su presidencia, pero a ese adiós sí, porque Gerardo con todo y sus errores, era sangre, y había muerto como alguien que no hizo pero sí quiso hacer las cosas bien al final, claro eso no lo hacía bueno, pero si hacía rescatable honrar su memoria.
José María, su abuelo, estaba en primera fila, roto, sostenido apenas por una de sus hijas, llorando sin contenerse, cuando vio a Manuel, se levantó con esfuerzo y lo abrazó fuerte, con los ojos cerrados, como si con ese gesto intentara sostener lo que quedaba de su legado.
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El trato
FanfictionManuel un hombre de negocios nieto de un importante empresario y Mayte una mujer de la ciudad hija de un prestigiado empresario, se ven obligados a casarse por un acuerdo entre sus familias sin siquiera conocerse, a pesar de las diferencias y la fri...
