Evan no lo aceptó de primera, o sea, los primeros cinco minutos de la historia. Más cuando Regulus se abrió por tanto tiempo, hablando con honestidad y vergüenza, con manos juguetonas y un semblante suave que apenas y se ruborizaba cuando se burlaba de manera juguetona, entendió que sus sentimientos eran reales.
Demasiado reales para ser una broma, además, Regulus no era del tipo que bromeaba, mucho menos con cosas relacionadas al romance.
Jamás creyó que viviría lo suficiente para escucharlo expresarse así de alguien, y jamás creyó que ese alguien sería James Potter.
A partir de ahí, se volvió más atento a la rutina del Gryffindor, casi de manera obsesiva. Lo cruzaba en los pasillos y, gracias a su convivencia con los leones, sabía un poco más sobre sus bromas y trucos.
Se dio cuenta también de que nadie sospechaba de la cercana relación que tenía con el menor de los Black.
Había desarrollado una relación parasocial. Quería entender a Regulus, esa era su intención, pero cada vez estaba más lejos de hacerlo.
Pues James pasaba sus días con los otros tres chicos a los que siempre había sido unido, pero también con la chica de cabello de fuego de la que siempre había estado enamorado.
Y parecía feliz con ese estilo de vida. Tanto, que de no ser por la confianza que tenía en Regulus, creería que toda su historia era mentira.
Se preguntaba si su amigo era consciente de eso, es decir, era imposible no saberlo, pero... ¿estaba bien sabiendo que no tenía oportunidad alguna?
No pudo evitar resentir a James. Lo odiaba un poco, si era honesto. No podía creer que se había ganado el corazón de Regulus, que se había atrevido a enamorar a aquel imbécil que cerraba su corazón a todos, a sabiendas de que no sentiría lo mismo.
Deseó que muriera. Tan drástico como sonaba, no podía soportar la idea de verlo tan bien en cada aspecto de su vida y, encima, tener la atención del mismísimo motivo de sus inseguridades.
Era un martes cualquiera por la tarde, cuando su mirada chocó con la de Lily. Ella sonrió amablemente. Él correspondió.
—Evans.
—¿Sí?
—¿Potter y tú son novios?
Tomó a la chica por sorpresa. A ella y a las otras dos que estaban ahí. Hubo un silencio de algunos segundos, donde la pelirroja no sabía ni dónde esconder su rostro.
—¿Por qué? ¿Te interesa? —preguntó Dorcas, a la defensiva.
Ella era más cercana a Evan, así que su primera suposición fue que se trataba de algún juego o inclusive una apuesta, y obviamente no permitiría que su amiga fuera víctima de esas payasadas.
—A mí no, pero conozco a alguien —se encogió de hombros—. ¿Entonces?
—Estamos saliendo.
—¿Qué tan formal es?
—Evan —gruñó la morena.
—¿Qué? Es decir, pueden estar saliendo con muchas personas, ¿no? ¿O Potter no lo hace?
—¿Lo has visto? —rio Marlene— Lleva desde primer año rogando por esto. No son así las cosas.
—Bueno, yo no lo conozco, pero si ustedes lo dicen...
—Evan —Dorcas tomó su brazo, apartándolo de las otras dos—. No puedes entrometerte con malas intenciones si se trata de mis amigas. Hablo en serio, voy a matarte si las involucras en alguna estupidez.
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𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬
FanfictionSigue la historia de Regulus Black a través de sus años en Hogwarts.
