Bienvenidos al mundo de Seventeen.
Disfruta de las cortas historias que te traigo de cada integrante, porque todas merecemos soñar con ellos 🖤.
✨Actualizaciones constantes✨
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La vida de famoso tenía varias ventajas para mi grupo y yo: fácil acceso a eventos masivos, patrocinio de grandes marcas y la atención de las fans.
¿Cuál era la desventaja? La atención de las fans.
A veces su fanatismo podía ser abrumador, ser seguido todo el tiempo o ser fotografiado en momentos privados era fastidioso. Había algunas fans que respetaban nuestro espacio personal, pero algunas nos llevaban a nuestro límite y debíamos ser muy cuidadosos con absolutamente todo lo que hacíamos.
No podíamos salir a lugares púbicos con mucha gente porque enseguida se corría la noticia de que estábamos ahí, así que solíamos separarnos en grupos pequeños para poder disfrutar de las ciudades que visitábamos gracias a nuestra gira; aunque yo no era partidario de salir a conocer, prefería quedarme en mi habitación a dormir o a a ver series en mi computadora, pero esta vez MinGyu me había convencido de salir y yo acepté sintiendo la curiosidad de sentir el aire fresco de la ciudad.
Pero no debí aceptarlo cuando noté que me había traído a un bar.
—¿Qué hacemos aquí? —bramé con enojo al darme cuenta sobre las personas que estaban por ahí.
—No seas amargado, hyung —dijo palmeando mi espalda antes de seguir caminando para buscar algún lugar para sentarnos.
Lo seguí molesto para reclamarle tratando de evadir a las chicas que servían los tragos, pero una fragancia dulce me hizo girar la cabeza para buscar de dónde venía.
—¡Hyung! —gritó MinGyu llamando mi atención, caminé hacia él sin mirarlo mientras buscaba el origen del olor.
Tomé asiento sintiéndome un poco mareado ante el golpe de tranquilidad que me regaló esa fragancia. Miré a todos los lados y olisqueé discretamente a mi alrededor sin prestarle atención a mi amigo, sin embargo, no pude localizarlo provocando que me quedara con una inquietud extraña.
—¿Qué tomarás? —preguntó MinGyu y yo apenas pude entenderle.
—Whiskey —respondí automáticamente con la mirada perdida.
—Guau, esa chica es demasiado bonita —señaló a lo lejos y al enfocarla, mi corazón latió rápidamente al verla.
No sé por qué, pero llamó mi atención completamente. Su nariz perfectamente alineada en su rostro, sus ojos cafés que me tentaban a mirarlos para siempre y sus labios esponjosos que me pedían acercarme.