29. Los dos pergaminos

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—Si yo fuera tú, no lo haría.

Kabuto está sosteniendo su brazo. Intento sacar un kunai, pero recuerdo que no tengo mis cosas (las dejé en el suelo cuando iba a dormir). Sasuke llega corriendo, listo para atacar.

—Pusieron un sello al pergamino y si lo abres, quedas inconsciente —lo suelta—. De nada.

—No pedimos tu ayuda —le reprendo.

Sabiendo quién es realmente, solo siento asco por él.

—Tranquila, ya tengo los dos pergaminos —nos los muestra con una sonrisa orgullosa.

—Pelearé contigo —dice Sasuke.

Los tres lo miramos. Naruto está enojado, Kabuto sorprendido y yo, preocupada. Si Sasuke pelea, puede desencadenar el sello.

—Hay una manera más fácil de conseguirlo —dice Kabuto, negándose al combate—: cerca del punto de encuentro para los que tengan los dos pergaminos, hay varios equipos que también les falta uno. Prácticamente, ellos están esperando para una emboscada. Si vamos allá, podríamos encontrar un equipo que tenga el pergamino que les falta, así que solo es cuestión de que lo venzan. Para eso les ayudaré yo —sonríe.

—¡Eso estaría genial! —grita Naruto.

—No —contradigo a Naruto.

—¿Están seguros? ¿No necesitan ayuda?

Analizo la pregunta. Tiene su lado positivo y negativo de todo esto. Si viene con nosotros, entraremos en combate y obtendrá información de nuestras habilidades; si no viene, nos será más difícil conseguir el pergamino.

—Iremos contigo —dice Sasuke, sacándome de mis pensamientos.

No tengo tiempo de oponerme, ya que comienzan a recoger sus cosas. Suspiro rendida, no puedo oponerme ya. Tomo mis cosas y Naruto me da el pergamino.

—Lamento ser tan idiota a veces —se disculpa.

Veo la pena en sus ojos y mi corazón se enternece, olvidando todo mi asunto con él.

—Descuida —le sonrío.

Comenzamos el viaje al punto de reunión. Sigo algo cansada: no dormí mucho, a decir verdad. Voy atrás de todos mientras saltamos entre los árboles. Entonces, recuerdo cuando estaba en mi antigua vida. Si hubiera hecho esto en aquel entonces, me hubiera matado solo con intentar pasar de una rama a otra. Sonrío por mi pensamiento y acelero el paso para alcanzar a mi equipo y a Kabuto.

(...)

Nos detenemos un instante, para observar el entorno. Kabuto dice que podrían atacar pronto los que nos esperan. Escuchamos un ruido y Naruto lanza un kunai en esa dirección. Resultó ser un ciempiés gigante.

(...)

Ya ha oscurecido y parece lejano el punto de reunión. Aquella torre sigue tan lejos como al inicio. Casi siempre me quedo atrás por el sueño que tengo, pero me obligo a seguir.

—Esperen un segundo —dice Sasuke—. ¿No habíamos pasado ya por aquí?

Señala a su costado y todos miramos en aquella dirección. Me sorprendo y al mismo tiempo comprendo qué sucede.

—¡Es el ciempiés de hace rato! —exclama Naruto.

—Nos pusieron un genjutsu —dice Kabuto.

Todos nos ponemos espalda contra espalda, en posición de defensa. En eso, salen los causantes de esta situación: unos ninjas de la lluvia. Pero no son ellos realmente, sé que son clones. Varios de ellos aparecen entre los árboles y arbustos. Sasuke ataca rápidamente y no tengo tiempo de decirle que no use su sharingan. Naruto hace lo mismo y me quedo con Kabuto. Cuando logran hacerle daño a los clones, estos se dividen y crean más clones. Sasuke nota esto e intenta usar su sharingan, pero la marca de maldición comienza a esparcirse. «Oh, no». Intento correr hacia él, pero un clon se interpone en mi camino. Me detengo y Kabuto aprovecha la situación. Sasuke casi es herido, de no ser por Kabuto, quien corrió y lo salvó.

—¡Este es un jutsu que sirve para cansarnos! —explica Kabuto.

—Como si no supiera eso —susurro para mí.

Comienzo a pelear contra los clones que me atacan, pero no demuestro todas mis habilidades.

—¡Jutsu: multiclones de sombra! —escucho decir a Naruto.

Se crean muchísimos de él. Tantos que no podríamos movernos. Siento que alguien me toma del brazo y me jala a los arbustos. Me encuentro con Kabuto y Sasuke. Entonces, ya sé qué ocurre. Naruto transforma tres de sus clones en nosotros. Sin decir nada, esperamos pacientemente a que aparezcan los verdaderos.

(...)

La luz del día apareció. Naruto se nota verdaderamente exhausto.

—¿Cuánto más han de tardar? —pregunto.

—Silencio —me calla Kabuto.

Tengo ganas de golpear su estúpido rostro, pero me contengo ya que han aparecido los verdaderos ninjas. Están a punto de atacar a Naruto, pero nosotros aparecemos.

—¿Qué? —se sorprenden.

Naruto se levanta a duras penas y golpea a los tres, haciendo que caigan de un solo golpe. Aparecen más clones y vuelven a atacarnos. Por varios minutos peleamos, pero después, desaparecen.

—Huyeron —observo.

Me siento decepcionada. Creí que podríamos obtener el pergamino como en la historia real, pero no fue así esta vez...

—Asombroso —dice Sasuke, con sarcasmo.

—Pero no se fueron con esto —dice Naruto.

Saca un pergamino: es el que nos faltaba. Corro hacia él y lo abrazo.

—¡Bien hecho, Naruto! —me recibe el abrazo—. Después de todo, no eres tan tonto.

Reímos y decidimos volver con nuestro camino hacia la torre. En el camino, noto que Sasuke está distante; sin embargo, lo ignoro. Realmente no tengo nada que explicarle.

No tardamos en llegar a la torre. Kabuto se encuentra con su equipo y se va. Lo hubiera detenido, de no ser por que Naruto abrió la puerta por donde debíamos entrar. Se me escapa la oportunidad para evitar que Kabuto le proporcione nuestra información a Orochimaru.

Por un segundo comienzo a recordar nuestro encuentro con Orochimaru y nuestra plática. «¿Quién es la “Viajera”? ¿Cuál es el clan Umi? ¿Por qué dijo el apellido de Kakashi? ¿Será que mi sensei estaba ahí y no me di cuenta?».

—¿Vienes, ______? —pregunta Naruto, sacándome de mis pensamientos.

—¿Ah? Sí, ya voy.

Ignoro mis pensamientos y corro con mi equipo.

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Se viene algo intenso 7u7... *se oculta entre las sombras y suelta una risa malvada*... Pero no en el siguiente capítulo, sino pronto... 7u7r

Una Llama CongeladaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora