«Pelearás contra Naruto Uzumaki», aquellas palabras no dejan de resonar en mi cabeza. Piden a los demás genin que suban y sólo nos quedamos Naruto, el instructor y yo. «¿Pelearé contra Naruto? ¿Y si gano, pelearé contra Neji? Pero, ¿seré capaz de lastimar a Naruto físicamente?».
—Ya saben las reglas —dice el instructor, una vez que nos hemos acomodado en nuestro lugar.
Estoy temblando, no por la fuerza de Naruto, sino porque tengo miedo de mí misma. No sé si seré capaz de lastimarlo, pero debo intentarlo.
—Comiencen —indica y se retira.
Los murmullos de las personas no cesan, y mi mirada no se despega del suelo. No me atrevo a mirarlo. No después de nuestra plática.
—¿Podrás hacerlo —escucho su voz—, o eres demasiado débil?
Por fin lo miro. Cuando me detengo en su rostro, sus azules ojos me penetran con la mirada, y tiene una sonrisa arrogante. «¿Quién se cree para subestimarme y llamarme débil?».
—Será mejor que renuncies —aconseja—, porque no podrás contra mí.
Ruedo los ojos. Sé lo que quiere lograr diciendo esas cosas, así que no me las tomo tan en serio. Pero aún así, decido fingir que me han molestado y le contesto:
—¿Eres un tonto, o qué? —pongo mis manos en la cintura—. ¡Yo te voy a vencer!
Dicho esto, corro hacia él. Hace su ya común jutsu: multiclones de sombra, y los cinco Narutos se ponen en defensa. Saco cuatro kunai y, cuando estoy muy cerca, uso mi kekkei genkai para teletransportarme arriba de ellos. Lanzo los kunai a los clones y estos desaparecen. Caigo encima se Naruto, pero desaparece en un abrir y cerrar de ojos. «¿Otro clon?».
—¡Te tengo! —le escucho gritar.
No sé de dónde proviene, pero utilizo una vez más mi kekkei genkai y me transporto al muro. Uso mi chakra para mantenerme en él. Me siento cansada por usar el Seisujikan, pero me niego a perder.
—¡¿Cómo llegaste ahí?! —me pregunta enojado.
Suelto una risa leve y decido acercarme corriendo hacia él. Hago dos clones de sombra: uno me proporcionará agua y otro me cubrirá. Me detengo frente a Naruto y, junto con mi clon, defiendo a mi tercer yo, que hace el jutsu: creación de agua. En eso, Naruto crea más clones y estos nos atacan. Junto con mi clon nos deshacemos de los rubios. Mi tercer yo desaparece cuando completa el jutsu y mi clon restante lo derrota Naruto. Entonces, hago las posiciones de manos y digo:
—¡Estilo de agua, jutsu: misil dragón de agua!
Del agua que soltó mi clon, sale un dragón que ataca a Naruto y lo golpea. Cae al suelo, a varios metros lejos de mí. «Pelear con él es fascinante», me digo. «Al parecer soy capaz de golpearlo en batalla».
Me quedo de pie en mi lugar, esperando que den un veredicto a la batalla. Pero no lo hacen porque mi contrincante se levanta. Está lastimado, lo veo, y siento algo en mi interior. Un remordimiento por las heridas que le causé.
—¿Eso es todo? —me pregunta—. Creí que después de lo que te dije estarías muy molesta.
«¿De lo que me dijo?». Recuerdo nuestra última plática y siento dolor en vez de enojo.
—Para ser hija de Kakashi Hatake —habla y me tenso— no eres fuerte. No creo que él estaría orgulloso de ti.
Siento que la ira comienza a correr por mis venas, pero intento controlarlo.
—¡Pelea de verdad, ______ —me incita—, sino Kakashi-sensei sentirá vergüenza de su propia sangre!
Pero dejo de ver todo y aparezco en una sala blanca. «¿Dónde estoy?».
—En tu interior —dice alguien.
Busco a la persona que me habló, pero sólo me encuentro con un ente púrpura. Luego, recuerdo:
—¿Tú eres el demonio del Seisujikan? —pregunto con algo de miedo.
—Lo has despertado.
Su cuerpo va tomando forma. La última vez que lo vi, solo era una nube; ahora, parece que su parte superior es del cuerpo humano. Su rostro no está definido, ni su cuerpo inferior.
—Cuanto más despiertes tu fuerza, más me conocerás y más querrás mi poder.
Intento hablar, pero no puedo. Aparece una pantalla en la sala blanca y puedo ver lo que ocurre en el tiempo real: estoy atacando a Naruto y, por suerte, él puede defenderse.
—No por mucho se defenderá —me dice el ente—. Estás poseída por mí en estos momentos.
«¿Qué? Pero si estuve controlando la ira...».
—Dolor —me responde.
Entonces, comprendo de qué forma puedo hablarle: con el pensamiento.
«¿Qué quieres?».
—Tu cuerpo.
«¿Para qué?».
—Obtener sangre. Mientras más tenga, más vivo estaré.
Dejo de mirar la pantalla y veo al asesino que tengo en frente. Veo que se le ha formado una sonrisa en el rostro. Un macabra sonrisa.
—Mira a tu pobre amigo —dice—, ya huelo su sangre.
Me tenso al escuchar eso y me giro hacia la pantalla: Naruto se está cansando. Siento que mi corazón se acelera y me lleno de desesperación. No sé qué hacer. Cuanto más desesperada estoy, más fuerte se vuelve mi cuerpo. Entonces, capto lo que debo hacer. Primero, debo tranquilizarme. Respiro profundamente y analizo la situación. Después, no se me ocurre otra cosa más que golpear el ente. Y así lo hago. Corro hasta el ente y le doy un puñetazo en lo que parece ser su rostro. Todo se vuelve negro y, poco a poco, mi vista se va aclarando. Aún con las imágenes nubladas, escucho:
—No me harás daño.
Mi vista vuelve totalmente y me doy cuenta que sostengo a Naruto de su ropa y tengo un kunai a punto de atravesar su estómago. Nadie me ha detenido, así que yo lo hago. Todo el mundo está en silencio, cuando suelto a Naruto y digo:
—Me rindo.
Los murmullos no tardan y Naruto me mira sorprendido.
—El ganador es... Naruto Uzumaki —dice el instructor, igual de asombrado que todos.
«No quiero pelear ya, sino el demonio tomará posesión de mi cuerpo. No quiero lastimar a nadie. No quiero ser alguien malvado. No quiero...». Y, entonces, caigo al suelo.
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Una Llama Congelada
FanficUn tonto. Un amargado. Un impuntual. Tres varones que eran mis personajes favoritos de una historieta. Los tres lograban que mis días tuvieran una pizca de felicidad. Pero, sin saber por qué, mis días no sólo se volvieron plenos de felicidad, sino q...
