52. Kekkei genkai

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No me apresuro por huir del hospital y correr en busca de Sasuke. Sé dónde estará al final del día y también sé lo que pasará. Será un encuentro familiar algo difícil.

Camino por la aldea hacia la salida de ésta, ignorando una que otra mirada de los pueblerinos. Cuando veo que sólo faltan unos cuantos metros para salir, un chico de cabello castaño y ojos verdes salta en frente de mí. Me le quedo viendo, confundida por su inesperada aparición.

—Hola, ______ —me saluda Moitse.

—Hola.

—¿A dónde vas?

—Fuera de la aldea —respondo con indiferencia y sigo caminando. No es que me desagrade Moitse, pero prefiero mil veces la compañía de su compañero Issei.

—¿En serio? —pregunta con curiosidad, siguiéndome—. ¿Puedo ir contigo? No tengo ninguna misión planeada y mi sensei está fuera.

Ruedo los ojos. No lo conozco mucho en cuanto a actitud, y sé que no debería dejarme llevar por los prejuicios, pero Moitse está acabando con mi poca paciencia que mantengo en estos momentos.

—¿Sí? —se planta delante de mí, justo en la entrada de la Aldea de la Hoja.

Suspiro pesadamente. «¿Pasará algo si viene conmigo?».

—Está bien —me rindo—. Sólo sígueme y no interrumpas —le advierto y vuelvo a caminar, seguida de él.

—Soy de los destacados de los doce novatos —dice con orgullo, a la vez que coloca sus manos detrás de su nuca—. Si veo que estás en peligro, pelearé.

—No necesito de tu ayuda.

—Lo harás.

—Ya me estoy arrepintiendo de dejarte venir.

—Perdón —me muestra una inocente sonrisa.

Subo por los árboles y comienzo a saltar.

(...)

Cuando llegamos al pueblo donde se supone que está el resto de mi equipo y otro más, bajo la velocidad y analizo los hoteles.

—¿Qué se supone que estamos haciendo? —me pregunta Moitse.

—Buscando a Sasuke.

—¿Y eso? —vuelve a colocar sus brazos detrás de su nuca.

—Se enteró de algo y salió corriendo.

—¿Cómo sabes que está aquí y no en los anteriores pueblos? —me pregunta con curiosidad.

—No sé si ya lo has olvidado, pero conozco gran parte de esta historia.

—No entiendo lo que dices.

«Para ser de los destacados, creo que tiene la misma inteligencia de Naruto», pienso estresada por su actitud. «Aunque, de cierta manera y por alguna razón, me parece más irritante».

—Escucha —me detengo y lo miro con determinación—: mi kekkei genkai, el Seisujikan, me permite controlar el espacio y el tiempo. Eso significa que puedo viajar a donde quiera en un abrir y cerrar de ojos con sólo desearlo; y también detener el tiempo, retrocederlo y, supongo que también, adelantarlo.

—Ajá, ¿y...?

—Mi madre viajó a otra dimensión estando embarazada de mí y, como yo no había despertado mi kekkei genkai, tuve que criarme en esa dimensión. Y ahí hay una historia escrita que dice todo lo que pasará aquí.

—Creo que ya entendí —me dice con una sonrisa.

—Eso espero.

Sigo caminando, pensando que ya no dirá nada. Pero mis deseos no se cumplen y Moitse me habla.

—¿Entonces lees el futuro?

Pero no le respondo por una explosión que ocurre a unos metros de nosotros, en un hotel. Cuando el polvo cae por completo, diviso la figura de alguien con una túnica negra que tiene nubes rojas: Akatsuki.

Salgo corriendo hacia ellos y Moitse me sigue, con su actitud transformada a una más seria. Salto sobre los tejados y entro al lugar del hotel donde se lleva a cabo la pelea. Intento darle un golpe al sujeto de piel azul, pero me detiene con su espada. Me alejo al instante de recordar que su espada absorbe el chakra.

—¡______! —escucho la voz de Naruto.

En un pasillo tan estrecho, no me queda de otra más que ponerme en medio de todos. De mi lado izquierdo está Naruto con el azulado, y de mi lado derecho está Itachi con Sasuke. Moitse se queda fuera del hotel, sobre un techo. Miro la escena de Sasuke y su hermano y me preocupo cuando él suelta un poco de sangre por su boca, ya que su hermano lo sostiene por el cuello.

—¡Sasuke! —lo llamo, con la esperanza de que siga consciente.

—Mantente lejos —susurra con dificultad.

Itachi presiona un poco más su cuello y veo a mi novio retorcerse contra la pared. No lo soporto más y uso el Seisujikan para llegar a ellos y detener el tiempo al reaparecer. Le doy un golpe a su hermano y el tiempo vuelve a la normalidad. Itachi sólo gira su rostro por el golpe, pero no se inmuta. Me quedo al lado de los Uchiha un segundo hasta que el mayor se vuelve hacia mí y aplica el genjutsu de la segunda fase de su Sharingan en mí: el Mangekyo Sharingan.

Aparezco en medio de un mar rojo. Miro en frente de mí y ahí está Itachi. Intento atacarlo, pero estoy atada a un poste de madera.

—Hija de la Viajera —me nombra—. Tu Seisujikan es fuerte.

Clava una espada en mí. Cierro los ojos por el dolor y, cuando los abro nuevamente, estoy sin la espada, pero el dolor se mantiene.

—Maldito Itachi —susurro.

—Me conoces.

Clava otra espada en mí y repito la acción de cerrar los ojos y abrirlos.

—Es un genjutsu —susurro para mí.

—Intenta convencer a tu cuerpo de eso.

Clava una más en mí y suelto sangre por la boca. Miro a mi enemigo a los ojos y le digo:

—Que sea kekkei genkai contra kekkei genkai.

Antes de que él reaccione, utilizo el Seisujikan para teletransportar mi mente fuera de mi cuerpo. Con esto, sólo mi cuerpo está dentro del genjutsu. Utilizo la misma técnica que utilicé cuando me poseyó el genjutsu de Issei: con mi mano en forma espiritual, atravieso mi pecho. Entonces, salgo completamente del genjutsu; pero caigo de rodillas por la agitación.

—Una Umi muy fuerte —dice Itachi.

Se aleja de Sasuke y de mí sólo unos metros. Eso me permite acercarme a mi novio y tocar su mano, haciéndole saber que estoy con él.

—Pero no la única con ese poder —completa su oración el Uchiha mayor.

Recupero mi aliento y lo miro fijamente. Entonces, veo que un chico de cabello gris con la túnica de Akatsuki entra por el hueco. Se detiene entre todos y abre sus ojos de color violeta oscuro.

—Te presento a Takeshi —me dice Itachi—, tu hermano.

Una Llama CongeladaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora