10. Nieve en verano

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Tomo un kunai, decidida a acertar en el objetivo. Miro fijamente el centro y lanzo el kunai. Todo se ve un poco más claro durante un segundo.

Acierto.

Tomo un kunai más. Apunto. Lanzo. Acierto.

Hago lo mismo muchas veces más. En todas acierto. Solo me detengo cuando me quedo sin kunai. Una gran sonrisa aparece en mi rostro. No me creo lo que he logrado.

Las cosas dejan de ser claras. Mi vista se nubla y caigo.

(...)

Cuando abro los ojos, sigo en el suelo, pero boca arriba. El cielo está obscuro y escucho como si arrancaran algo de un objeto de madera. Luego, escucho pasos que se acercan. No quiero moverme, me siento un poco débil.

—Despertaste —dice una alegre voz.

Reconozco a Kakashi que me mira.

—Acertaste la mayoría de las veces —dice señalando los objetivos de madera que están un poco destruidos—. Se ve que estás cansada. ¿Acaso tendré que cuidar de ti cada vez que estés inconsciente o hagas alguna locura?

—Debo ir a casa —le digo.

Su mirada se suaviza y asiente. Me levanto y me despido para después alejarme. Camino por la aldea hacia mi casa y me detengo cuando analizo lo que he decidido minutos antes: seré alguien en esta historia. Ya no lucharé por pasar desapercibida. Si he llegado aquí es para obtener felicidad, para olvidar el infierno en el que vivía antes de llegar a este mundo. ¿Acaso sé cómo llegué aquí? No. ¿Sé para qué llegué aquí? Tampoco. ¿Planeo quedarme y averiguarlo? Claro que sí.

Miro el estrellado cielo y recuerdo cómo se veía en la playa donde vivía y pareciera que todo el tiempo era verano. Aquí es diferente: las estaciones cambian y en invierno hay nieve. Es verdad, extrañaré la playa y a Jade, pero esto es por mi felicidad. Me voy a superar a mí misma cada día, seré alguien en esta historia. Olvidaré el infierno en el que vivía y obtendré la felicidad.

Miro el suelo. «Aún falta un año para que inicie esta historia...». Cuando termine el siguiente año, tendré que ser más fuerte que nunca. Si llegué aquí y puedo cambiar la historia, entonces lo haré. Cambiaré esta historia para mejor. Cambiaré mi historia para mejor. No seré la misma niña llorona que sufría por tener un padre alcohólico y una madre que la abandonó siendo un bebé. No, señor. Voy a ser una gran kunoichi en esta historia. La mejor de todas, de veras.

—¡______! —me llama una voz a lo lejos.

Unos ojos azules se encuentran con los míos y una calidez embriaga mi corazón. Si quiero ser alguien, iniciaré abriendo mi corazón a los demás.

—Hola, Naruto —lo saludo cuando llega a mi lado.

Me acompaña a un paso adelante de mí, lo suficiente para poder verlo de reojo y notar el azul de sus ojos. Un azul reconfortante. Sonrío al pensar que él es la mejor persona que he conocido. Me enorgullece saber que él ha tenido un mal pasado igual que yo, y que no se ha vencido. Él me ayudará a encontrar mi felicidad, me ayudará a ser alguien.

Y aún cuando no me ha hecho nada, le agradezco a Naruto, por el simple hecho de ser mi mejor amigo.

(...)

El ataque de Kiba termina. Él está exhausto, se nota a simple vista. Me levanto del suelo, donde caí segundos antes para esquivar el ataque.

—No puedo creer —dice agitado—... que parezca que no... que no has peleado...

Es verdad, al parecer tengo más chakra de lo que imaginé; sin embargo, para mi mala suerte, el ninjutsu y genjutsu no se me dan, solo tengo suerte con el taijutsu.

El timbre de la Academia se escucha y todos se apresuran a irse. Kiba agradece por un buen combate y se aleja con Akamaru en la cabeza.

Ya ha pasado un año desde que me decidí a ser alguien en la historia. Me rendí con la meta de pasar desapercibida y comencé a esforzarme en los estudios que me daban en la Academia. Ahora, tengo la mente más brillante, incluso más que Sakura e Ino. Saco buenas calificaciones en los exámenes teóricos y en los prácticos... Pues, podría irme mejor...

—¡______! —me grita Naruto, corriendo hasta mí.

—Ya se te hizo costumbre el que grites mi nombre mientras corres —ruedo los ojos.

—Sí, es verdad —se rasca la nuca—. Oye, ¿no quieres que te acompañe a tu casa? —me pregunta con un leve sonrojo.

—Eh, sí —respondo un tanto nerviosa—, pero trae tus googles, los dejaste en el salón antes de salir —río y el asiente antes de salir corriendo.

Lo observo con una sonrisa mientras se aleja.

—Vaya, pero si se nota que te encanta Naruto.

La voz que más me irrita ha aparecido. Miro al azabache que está detrás de mí. En sus ojos se ve el orgullo.

—Te diría que no es así, pero no tengo nada que aclararte, idiota.

—Siempre me dejas sin palabras.

Levanto una ceja, incrédula.

—¿Celoso de que yo no esté detrás de ti como las demás niñas de la Academia?

—No, de hecho, es mejor para mí.

Una ráfaga de viento alborota mi largo cabello y decido peinarlo en una trenza. Por mi parte, decido que la conversación con el Uchiha ha terminado, pero él no piensa lo mismo que yo.

—Espero que repruebes los exámenes del lunes —me dice cuando termino de hacer mi trenza.

—¿No quieres que me convierta en genin?

—No, solo no quiero que estés en el mismo equipo que yo.

—No va a suceder, tenlo por seguro —le afirmo.

—Eso espero —dice y de un momento a otro, aparece detrás de mí—, porque tarde o temprano, quedarías enamorada de mí como las demás.

Me sorprendo por su velocidad, pero me enfurece su arrogancia.

—No será así, Sasuke.

Me giro e intento acertarle un puñetazo en la boca, pero me detiene. Toma mis manos y me estrella contra un árbol. Detrás de él, aparece Naruto que queda boquiabierto al vernos.

—Te veré luego, linda —me dice Sasuke, plantando un beso en mi mejilla.

Me paralizo por sus palabras y él suelta mis manos, después, se aleja. Mis mejillas arden y me siento vulnerable. Que Sasuke se muestre cariñoso es como si nevara en verano: imposible.

—______ —me llama Naruto, algo impactado.

Cuando veo sus ojos, veo una especie de decepción. Pero decido no tomarle importancia. Nadie habla del tema de camino a mi casa.

Una Llama CongeladaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora