Varios minutos más tarde, el Hatake decide buscar a su hija, ya que ella no ha aparecido por la aldea. Sube a los tejados de las casas y ubica una pequeña figura sobre las cabezas Hokage. Y no solo es una, sino dos. Al parecer, ella está junto a su nuevo amigo.
Corre sobre las casas y sube hasta la cima. Cuando llega, se encuentra con una escena que, de nuevo, le hace lucir su lado de padre sobreprotector: su hija abrazando al rubio.
-¡Al fin te encuentro! -dice, con la esperanza de interrumpir; después, ella lo mira-. ¡Hola! -extiende su mano, saludando a ambos niños, con un poco de fastidio-. Vamos, ______, debo llevarte con el Hokage.
(...)
Después de presentarla con el Hokage, éste mismo le pregunta algo que entristece a la niña y logra poner tenso a Kakashi.
-¿Y bien, ______ -dijo el Hokage-, te molestaría decirme, dónde está tu familia?
La niña no responde, lo que hace entender a ambos adultos que ella no sabía nada ni sospechaba nada de su realidad.
-Me temo que hasta mañana al amanecer podremos asignarte un hogar propio -dice el superior, cuando todos guardan silencio-. Por esta noche, te quedarás a dormir con Kakashi. ¿Están de acuerdo?
Los familiares asienten. La niña cree que no le queda de otra a ambos, pero su padre está emocionado.
-Puedes retirarte, ______ -le indica el Hokage a la niña-. Kakashi, espera unos minutos.
Cuando la niña sale y cierra la puerta detrás de sí, Kakashi suelta el aire que llevaba conteniendo inconscientemente. No abrazar a su hija después de no haberla visto jamás ha sido un gran reto para él desde que la vio por primera vez.
-Sí que tienen gran parecido, Kakashi -le dice, haciendo referencia a la madre de la niña-, ¿pero cómo es que estás tan seguro? ¿Y si te equivocas?
-No estoy equivocado -protesta-. Lo prueban los análisis.
-Los análisis también pueden fallar.
-Pero el sentimiento de ver a tu hija, no.
Después de haber protestado fuertemente, el peliblanco se relaja. Su superior suspira, resignado. Es verdad. Aquel sentimiento fue el que le hizo saber todo.
-Cuando sea el momento, le dirás -concluye el Hokage-. Ahora, ve y cuida a la niña, que seguro está cansada.
Dicho esto, el Hatake asiente y sale por la puerta de la oficina. Se encuentra con la niña sosteniendo su cabeza. Se preocupa al instante, pero se relaja cuando ésta lo mira. No le dice nada y camina, esperando que ella lo siga. Por su parte, la niña piensa que si él fuera padre de alguien, sería pésimo; lo que no sabe es que él es su padre y no tiene experiencia en eso.
Cuando llegan a la casa del Hatake, ella está exhausta, mientras que él lucha internamente por saber dónde dormirá su hija. Finalmente, le ordena dormir en su dormitorio. Él va por una manta y se recuesta en el sofá, cuando recuerda que olvidó decirle dónde estaba su dormitorio. Se sienta y busca a la niña con su mirada. La encuentra observando una fotografía... Es la fotografía. Su corazón late con fuerza y suelta:
-Es la primera habitación subiendo las escaleras -ella lo mira-. Intenta dormir.
Ella no le cuestiona nada y él agradece internamente por eso. Si supiera quién es esa mujer, o si tan siquiera encontrara algún parecido con ella... No, definitivamente no. No podría decirle la verdad aún.
(...)
A la mañana siguiente, él se levanta primero. Hace el desayuno y, en eso, baja la niña.
-Hola -le dice sonriente-, no esperaba verte despierta.
La niña no dice nada y se sienta a comer con él. El primer desayuno familiar no es muy alegre, sino lo contrario: distante; así que él decide tomar su libro y centrarse en él, para evitar incomodidad.
-Debemos ir con lord Hokage pronto -dice él, cuando termina un capítulo más.
Él siente la mirada fulminante de su hija y evita sonreír: tiene la misma expresión que su madre.
-¿Qué? -le pregunta él, para disimular su sonrisa.
-Nada.
Él vuelve a concentrar su mirada en el libro, pero no lee ni una palabra más. La nostalgia lo invade y recuerda cuando hacía enojar a Natsuki y lo miraba de la misma manera en que su hija lo hizo segundos antes.
-Disculpa, Kakashi...
Él la mira, a punto de reprenderla por haber llamado a su padre por su nombre; pero se contiene al recordar que ella no sabe quién es él realmente.
-¿Quién es esta mujer de la fotografía?
Su respiración se corta, pero luego suspira pesadamente. Cierra el libro y vacila, mirando la mesa, después la ventana y, finalmente, a su hija. En ella ve la viva imagen de su amada. Decide levantarse y acercarse a ella, como si le fuera a contar un secreto, pues así era. Él no revelaba sus sentimientos hacia nadie en frente de nadie; a excepción de su amada y, por lo visto, también su hija.
-Esa mujer es la mujer de la que siempre estuve enamorado -le dice, cuando está su lado.
Siente el corazón pequeño cuando mira la foto. Siempre sucede lo mismo: antes de salir de su casa, mira la foto y suelta algunas lágrimas, recordando todos los momentos que pasó junto a la hermosa pelinegra de ojos púrpura.
(...)
Un mes y medio después, Kakashi le ofrece entrar a la Academia, a la vez que recuerda y le destaca sus cualidades: fuerza, valentía, velocidad, determinación... Cuando lo hace, recuerda la vez en que espiaba una salida de ella junto a Naruto, su amigo. El mismo niño que lo insultó la primera vez que los vio juntos volvió a hacerlo; ella terminó rompiéndole varios dientes. Sin embargo, después fingió enterarse por enfermeras lo que ella había hecho y ocultó el hecho de que la estaba espiando con fines paternales (celos de padre sobreprotector).
-Piénsalo -le dice el Hatake a su hija-. Tienes seis semanas antes de que inicie el nuevo curso. Hasta pronto.
Dicho esto, se aleja de su hija con la esperanza de que acepte entrar y estudiar, pues así podría tener más tiempo con ella, ya que estaba asegurado que él sería el sensei de su equipo cuando se graduara.
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¡Capítulo 3 de 8 del especial! 5 votos y continúo ^^
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Una Llama Congelada
FanfictionUn tonto. Un amargado. Un impuntual. Tres varones que eran mis personajes favoritos de una historieta. Los tres lograban que mis días tuvieran una pizca de felicidad. Pero, sin saber por qué, mis días no sólo se volvieron plenos de felicidad, sino q...
