Mi cabeza zumba y escucho un sonido sordo en mi oído izquierdo. Intento abrir los ojos, pero la luz me ciega y escondo mi rostro entre mi brazo y el césped. Llevo mi mano izquierda a mi cabeza y la masajeo con suavidad. Siento un líquido salir de mi oído y, después de pasar mi mano por la zona, miro mis dedos: la sangre los cubre.
Me apoyo con mi mano derecha para levantarme, pero caigo en seguida al darme cuenta que mi herida sigue abierta. Me apoyo en mi otra mano y logro sentarme a duras penas. Me giro al escuchar unas risas y burlas detrás de mí. Las escenas que presencio en ese instante no las analizo ni comprendo. Tsunade está siendo apuñalada por Orochimaru, pero mi mente no procesa la situación. Entonces, noto que detrás de ella está el inmóvil cuerpo de Naruto. Mi corazón se estruja. Mi respiración se corta. Y mis piernas actúan sin avisar.
Lamentablemente, en el intento de levantarme para correr hacia Naruto y Tsunade, mis rodillas ceden y caigo en un golpe seco. Aquel sonido logra captar la atención de Orochimaru.
—Kabuto, Moitse —ellos callan sus risas hacia la malherida Tsunade y miran a su jefe—, vayan por la chica.
No comprendo del todo sus palabras hasta que los jóvenes se acercan corriendo hacia mí. No pienso en usar mi kekkei genkai y actúo por instinto. Me giro para intentar levantarme, pero vuelvo a caer y siento que alguien me toma de mi corto cabello con fuerza.
—Es mejor que termine con esto de una vez por todas —escucho decir a Orochimaru.
Escucho sus pasos acercarse y reacciono. Llevo mis manos hacia el brazo de quien me esté sujetando con las intenciones de retroceder el tiempo en su extremidad y volverla débil.
—¡Kabuto, ata las manos de la niña! —ordena Orochimaru.
Siento que otras manos me sujetan las mías y me colocan un pedazo de tela para atarlas detrás de mi espalda. «Sólo tengo una oportunidad más», me digo e intento concentrarme a pesar de la desesperación y dolor.
—Sus ojos, cúbrelos.
Mis opciones y esperanzas se terminan cuando Orochimaru dice eso y Moitse junto con Kabuto le obedecen.
—Si no sabe a dónde va, no puede teletransportarse —les explica a sus subordinados—. Ahora, Kabuto, invoca a Manda.
Siento cómo nos elevamos del suelo y caigo de lado por la inercia. Me toman del cabello y me obligan a ponerme de pie. Me siento insegura y temo que me lancen por los aires. Mi desesperación no me ayuda a recordar algún lugar cercano de aquí, ni siquiera para poder librarme de ellos. Luego, escucho el mismo sonido de invocación dos veces más.
—¿Para qué me has invocado?
—¿Para qué me necesita, mi lady?
Escucho las voces de Gamabunta y Katsuyu, respectivamente, y siento un rayo de esperanza cruzar por mi ser.
—¡Jiraiya-sensei, lady Tsunade! —los llamo.
—¡Tranquila, ______! —escucho la voz de Tsunade.
—¡Te rescataremos! —me asegura Jiraiya.
Mi respiración se agita cuando el agarre de mi cabello se vuelve más firme.
—Cállate —escucho la voz de Moitse.
—¿Por qué haces esto? —susurro con un hilo de voz.
—¿Creíste que te protegería porque me gustabas? Jamás te quise, Hatake. Ni siquiera planeo protegerte.
—¡No me importa si la rescatan o no! —les grita Orochimaru, interrumpiendo mi conversación con Moitse—. ¡Al final, ella terminará volviendo a mí!
—¿Qué te hace pensar eso, idiota? —escupo, tomando firmeza.
Siento que tuercen mi cuello y luego, dos agujas clavarse en él. El ardor que siento al instante me paraliza y caigo de rodillas. No tardo en soltar gritos desesperados. Siento que mi piel arde y se quema. Escucho tres golpes sordos y alguien me toma en brazos. No sé quién es, pero ruego por que sea Naruto.
Mi cuello sigue ardiendo cuando me dejan en el suelo.
—¿Quién eres? —escucho la voz de Shizune.
—Ayúdela, por favor —dice alguien que no reconozco.
Suelto otro gemido de dolor y siento que lágrimas salen de mis ojos. Una persona desata mis manos y, por instinto, llevo una de ellas a mi cuello.
—Maldición —digo con un hilo de voz.
Me quitan con brusquedad la venda de los ojos y me toman por los hombros. Abro mis ojos y lo último que veo antes de desmayarme, es al mismo chico de ojos violeta oscuro y cabello gris que dice ser mi hermano.
(...)
Las imágenes pasan algo borrosas en mi mente. Las que más abundan son de dolor, sangre y golpes. Decido que es demasiado para analizarlo y abro los ojos. La imagen se aclara y veo el mismo techo del hotel en el que nos hospedábamos antes de la batalla.
—¿Cómo te sientes?
Inconscientemente, llevo mi mano izquierda a mi cuello y, antes de que lo roce siquiera, una mano vendada me sujeta. Al notar su tacto, por fin me doy cuenta que hay alguien conmigo. Sigo la dirección de la extremidad vendada y me encuentro con unos ojos azules intensos. Vuelvo mi vista a su mano y mi preocupación habla:
—¿Estás bien? —le pregunto.
Llevo mi otra mano hacia nuestra unión y noto que también está vendada. Entonces recuerdo mi herida por el kunai de Kabuto.
—No es nada —me responde con una sonrisa.
Sujeto su mano con las dos mías y, sin ninguna razón y por instinto, llevo la suya al centro de mi pecho. Sus mejillas se tornan de un color carmesí y las mías lo imitan.
—Me preocupas —susurra— porque me importas.
No despego mi mirada de sus azulados ojos cuando le pregunto:
—Dime, Naruto, ¿en mi cuello...? —susurro y se me va la voz—. ¿Qué tengo en mi cuello?
Él baja la mirada y busca otro lugar donde posarla. Sé lo que sucede. Aquellas agujas que sentí no eran agujas, sino dientes. Aquel dolor que causaron no fue algo común, fue gracias a...
—Tienes la marca de maldición de Orochimaru —susurra con la voz débil.
Dejo de mirarlo y observo el techo, analizando mi nueva situación. Mis ojos se llenan de lágrimas, pero las reprimo y no lloro.
—¿Dónde está Jiraiya-sensei? —pregunto, después de controlarme.
—Salió para hablar con...
—¿Con lady Tsunade? —pregunto al ver que calla.
Me mira a los ojos y la puerta se abre, dejando entrar a una rubia de pechos grandes y su ayudante, Shizune.
—¿Cómo está...? —calla al verme—. ______…
La miro confundida y después me giro hacia Naruto, buscando una respuesta.
—¿Qué le dijiste? —le pregunta con tono de enojo la rubia a Naruto.
—¡Nada! —levanta las manos, en forma de inocencia.
—¿Decirme, qué? —pregunto, mirando a todos en la sala. Ninguno contesta—. ¿Dónde está Jiraiya-sensei?
—Hablando con Takeshi —me responde Shizune.
Naruto y Tsunade la fulminan con la mirada, mientras que yo recuerdo la última acción de mi hermano que fue salvarme.
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Una Llama Congelada
FanficUn tonto. Un amargado. Un impuntual. Tres varones que eran mis personajes favoritos de una historieta. Los tres lograban que mis días tuvieran una pizca de felicidad. Pero, sin saber por qué, mis días no sólo se volvieron plenos de felicidad, sino q...
