Capitulo 123: Salvación

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En el momento en que Ignav logró dejarle un agujero al capullo, el capullo expulsó una onda de Maldad que no solamente se esparció por toda la Prisión del caos, sino que llegó a cubrir gran parte del Valle del caos en general.

Ouroboros sabía lo que le iba a ocurrir de recibir esa onda de Maldad.

Iba a alucinar sin darse cuenta de la realidad.

Sin embargo, gracias a la ayuda de Stella, eso no le sucedió.

Sintió que la Maldad estaba tratando de afectar su mente, pero no pudo hacerlo. Al menos no completamente.

—Nghh... —Stella comenzó a sentirse mareada. —Ouroboros... La Maldad

Una araks saltó a la espalda de Stella, pero Zayra la cortó con su espada de oro.

—Stella. Escucha —Ouroboros se dio la vuelta. Vio el rostro cansado de Stella, el cual estaba haciendo todo lo posible para evitar ser afectada por la Maldad. —Las runas mágicas mentales están sirviendo. Es decir, eres muy útil. No, más que eso. Eres indispensable

—¿Soy... indispensable? —Stella no estaba segura de haber oído bien.

—¡Si! definitivamente lo eres

Ouroboros intentó hablarle de cosas que ella quería oir.

Fue lo único que se le ocurrió en ese momento para ayudar a Stella a combatir la Maldad.

La Maldad era una energía negativa generada por emociones negativas.

Por eso pensó en usar emociones positivas.

Aunque, a pesar de sus esfuerzos, no pudo ayudar completamente a Stella.

La cabeza le estaba latiendo y también, por fracciones de segundos, podía ver el cadáver de su padre.

Sintió que el cadáver estaba justo delante de ella, pero no podía alcanzarlo.

Hasta que, de repente, el cadáver de su padre desapareció. O más bien, fue reemplazado por otro cadáver.

En lugar de su padre, Stella comenzó a ver el cadáver de Ouroboros.

El cadáver, cortado por la mitad, estaba mirando fijamente a Stella.

—Eres una inútil. Ni siquiera pudiste ayudarme. Me dejaste morir

—N-no. Yo-yo te voy... te quiero ayudar. Yo también... te necesito, Ouroboros

En su propia imaginación, la cual la dejó con lágrimas en sus ojos, Stella comenzó a oír su nombre ser llamado desde lejos.

—Stella...

Miró sus alrededores, tratando de no mirar el cadáver de Ouroboros.

Hasta que su propia ilusión comenzó a desaparecer.

Sintió un tacto cálido que la hizo volver a la realidad.

Al recuperar su mente, notó que Ouroboros la estaba abrazando.

No era un cadáver lo que la estaba abrazando.

Era Ouroboros, en vida.

—No estás... muerto

—Ahora mismo no —Ouroboros mostró una pequeña sonrisa. —¿Estás mejor? por suerte, el efecto de la onda disminuyó también

Stella miró sus alrededores. Alrededor habían muchos cadáveres de araks.

Zayra había estado constantemente matando las araks para que no se acercaran a su hijo o a Stella.

Mientras, Zero e Ignav seguían tratando de romper el capullo.

OuroborosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora