En el sur del campamento de mercenarios, a una semana aproximadamente, había una especie de ciudad en donde los monstruos y los humanos podían vivir juntos.
Sin embargo, lo importante no era la ciudad, sino lo que tenía en el centro.
Tenía muchos nombres, sin embargo, el nombre que le dio su creador fue Altar del sol.
El nombre estaba basado en el poder del sol, el cual también era conocido como bendiciones o milagros.
Era un lugar que, aunque no tenía que ser supervisado por nadie, alguien en el país Luss construyó una ciudad a su alrededor para que el Altar del sol fuera para él.
Gracias a eso, comenzó a obtener una gran cantidad de dineros.
Y de generaciones en generaciones, todo había transcurrido de la misma manera. Incluso después de la llegada de humanos.
El problema era que los humanos y los monstruos que entraban eran de otra parte. Tenían enemistad entre ellos mismos por sus especies.
A pesar de haber guardias en cada esquina, era imposible evitar todas las batallas.
—El Altar del sol te permite saber de qué tipo es tu bendición —Explicó Stella. —El color que muestra depende de tu poder
Ouroboros y Stella tuvieron que hacer una larga fila que llegaba hasta afuera de la ciudad.
Habían tantas personas que Ouroboros no lo pudo creer.
Aunque la mayoría de ellos eran personas que trajeron a sus hijos.
—¿Cuánto hay que pagar? —Preguntó Ouroboros.
—Ni idea. En el de Raavar son 100 diamantes. Aquí espero que sea menos —Respondió Stella. —Aunque es tonto. Esto fue creado para ser gratis
—¿Acaso eso también fue construido por el Maestro herrero?
—Si. Ese ser ha creado muchas cosas increíbles
A pesar de que la fila era muy larga, se estaba moviendo rápido.
Aunque detrás de ellos cada vez seguían llegando más gente.
—¿Tu te la hiciste en Azure? o sea, la prueba del tipo de tu milagro
—Si. Por suerte, el Altar del sol del país Azure es gratis para todos
—Vamos para allá
—*risas* No lo digas ni de bromas
Después de hacer una fila de casi una hora y media, Ouroboros y Stella llegaron al Altar del sol.
Era un objeto que Ouroboros nunca llegó a imaginar.
Esperó algo grande o majestuoso, pero en su lugar se encontró con un espejo en el que era incapaz de ver su reflejo.
Alrededor, tenía unos objetos anaranjados, simulando rayos del sol.
—¿Cuánto hay que pagar? —Preguntó Ouroboros.
—1,000 tuwas
¿Qué?
Stella nunca imaginó esa cantidad. Ella no tenía algo así encima.
—Me parece que es mucho, pero está bien —Ouroboros se quitó su guante izquierdo. —Toma
De su agujero aparecieron 20 tuwas de platino.
—¿Es eso suficiente?
El encargado, el cual era un duende, tomó el dinero en una bolsa y se echó a un lado.
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Ouroboros
FantasyOuroboros, un peón del imperio de los monstruos, lucha en el campo de batalla con el único objetivo de sobrevivir gracias a su única habilidad.