Capitulo 131: Actitud molesta

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Al volver del Pico del dragón, Clyde se encontró con Tasmania.

Tasmania estaba cubriendo todo su cuerpo para protegerlo del sol.

Y, a pesar de apenas abrir sus ojos para ver a Clyde, pudo olerlo y oírlo.

Se le acercó y agachó su cabeza ante él.

—Perdón, señor. No pude... encontrar a esa persona —Se disculpó. —Yo... lo intenté pero... no fue suficiente

Ya habían pasado varios días desde que Nilka salió de la secta.

En esos días, Tasmania no regresó. Estuvo día y noche buscando a Nilka.

—¿Qué haces aquí bajo el sol? —Clyde tomó a Tasmania por un brazo.

Lo llevó al interior de la casa de Tasmania, la cual estaba en el pueblo más cercano a la secta.

—¿Estás bien, Tasmania?

La piel pálida de Tasmania estaba quemada por la exposición del sol.

Tenía ronchas grandes por todo su cuerpo.

Incluso estando dentro de su casa, apenas podía ver.

—Te dije que volvieras de inmediato. No había razón para estar días fuera, Tasmania —Clyde usó runas mágicas de curación en Tasmania. —Ella ya llevaba horas de ventaja

—P-pero... fue algo que me pediste. Quise... ayudarte, señor —Dijo un apenado Tasmania. —Pensé que, si la encontraba, usted iba a estar feliz

Clyde no pudo evitar pensar que Tasmania y su hija eran muy similares.

Al menos en el sentido que estaban dispuestos a hacer lo que fuera por él.

—Que estés bien me hace feliz —Clyde abrazó a Tasmania. —Así que... no te preocupes. Hiciste un buen trabajo

—G-gracias, señor —Tasmania le sonrió.

—Ahora, me gustaría conversar con los felinos y la secta. Tengo algo muy importante que decir

Los felinos estaban en la facción de los defensores.

Sus trabajos eran proteger a la secta de diferentes maneras.

No solamente con sus poderes, también recolectando información.

Y, ya que únicamente eso era lo que hacían, Clyde imaginó que no iban a cambiar de parecer.

Se reunió con los felinos del pueblo más cercano a la secta.

El pueblo más cercano no tenía niños ni ancianos.

Todos eran adultos fuertes, capaces de proteger a la secta.

Notó la mirada de todos los felinos.

La mayoría mostró cierto grado de indiferencia, mientras otros le prestaron atención.

Era un descendiente de Las Sombras. No era amado por el sol.

El trabajo de ellos era proteger a la secta que Clyde lideraba.

Incluso si Clyde era el líder, la iban a seguir protegiendo.

No por él, sino porque eso era lo que habían hecho por milenios.

—En unos días, quizás mañana mismo, creo que la secta recibirá un ataque masivo del Gremio oscuro —Dijo Clyde.

Ningún felino habló. Ni siquiera dieron su opinión al respecto.

La indiferencia de ellos irritó a Tasmania, el cual no salió de su casa por el sol.

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