Cada noche {Wigetta}
Guillermo.
Todo está oscuro, y el nudo que tengo en mi pecho se acentúa cuando te veo frente a mi.
-¿Qué te pasa, chiqui?- Preguntas, y yo tiemblo al escuchar tu voz. La extrañaba tanto...
-Nada- Respondo como siempre. De nuevo una mentira, pero... ¿Qué más puedo decir?. Ambos sabemos que nada cambiará si te digo que deseo morir a cada segundo, que siento como mi vida pesa sobre mis hombros, que... Todo lo que algún día era se fue con tu marcha.
-¿Sabes?- Haces una pausa y me miras a los ojos. Por un segundo me siento como si nada hubiese pasado, como si ese accidente de trafico nunca hubiese existido. Pero paso... Y ahora tengo que recurrir a mis sueños si quiero tenerte conmigo unos segundos.- En realidad aquí no está tan mal, además... Todavía tengo pelo...- No pude evitar soltar una irónica carcajada, y es que a pesar de que sabia que esto no era real, él siempre intentaba hacerme sentir mejor...
-Que tonto eres, chaval...- Negué con la cabeza.
Todo se quedó en sumido en un cómodo y largo silencio que no quería romper, y es que entre Samuel y yo no hacían falta palabras, nuestros ojos gritaban todo lo que el otro necesitaba escuchar.
-Willy...- Siempre iba a ser así, incluso en lo mas profundo de mi miente, dentro de mi perturbado subconsciente, siempre iba a ser su Willy... Siempre.
-¿Qué?- Pregunté. Levanté mi mirada, dándome cuenta de que todo se estaba difuminando lentamente.
-Abrazame fuerte... Y besame, besame como solo tú sabes- Y me sonroje ante sus palabras, porque así era todo con Samuel.
Lo hice; sin dudar rodee su cuerpo con mis brazos y lo besé dulcemente en la mejilla, a lo que él respondió buscando mis labios.
-¿Por qué tanta prisa?- Cuestioné escondiendo mi rostro en su pecho. Mi pecho se hundía a cada palabra porque, por mucho que adorase la ignorancia, sabia la respuesta. La conocía perfectamente. Pero si la escuchaba salir de sus labios, quizás, y solo quizás, podría tener la suficiente fuerza para esperar hasta mañana.
-Porque estás despertando, chiqui...- Y así fue, todo seguía difuminándose... Incluso el propio Samuel.
-Te amo- Fue lo último que escuche de sus labios. Intenté decirle que lo amaba, y que no solo eso, que también lo necesitaba conmigo... Y que siempre lo haría, pero no pude.
Desperté con ríos de lágrimas bajando rápida y constantemente por mis mejillas. Era doloroso... Demasiado. Pero si seguí aquí, día a día, no era solo por nuestra pequeña Samantha, si no por la fuerza que él me daba cada noche, en cada sueño, aunque solo fuese producto de mi mente..
------------------------
Lo sé no me maten. Tengo una extraña adicción con hacer sufrir a Guillermo, y no sé porque. Yo adoro al chinito ;-;
Gracias por leer *-*
ESTÁS LEYENDO
Drabbles.
FanfictionHistorias cortas sin ninguna relación entre ellas que podrán ser de cualquier pareja. P.D: Se aceptan pedidos.
