♥ Aceptación. ♥ (Wigetta)

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A veces, simplemente, sentimos que el tiempo se ha escapado de nuestras manos, que, por mucho que luches y enfrentemos el pasado, jamás volveremos a conseguir, por mucho que lo añoremos. 


-No voy a disculparme por lo que siento, así que...- Mis palabras fueron frías, al igual que el tiempo ese día. El invierno de hace dos años no fue tan frío como lo recuerdo, eso es seguro, pero, en mi imaginación todo estaba helado, al igual que yo interiormente.- Lo siento mucho, pero estoy enamorado. Y me da igual si no lo aceptas, quiero decir, si realmente me quisieses, eso ni tan siquiera tendría importancia...- Su ceño se frunció y los ojos de mi padre se volvieron más oscuros. Antes de poder seguir hablando, este se levantó y se fue, dejándome allí, junto con Guillermo y mi madre, el menor sujetando mi mano como si fuese la única cosa que lo mantenía con fuerza, y mi madre con el rostro lívido, sin pronunciar palabra. 

-Lo siento, Samuel...- Me susurró Willy al oído.- Esto es mi culpa, yo... 

Sonreí, una de esas sonrisas llenas de desesperación que no llegan a tus ojos.

-Está bien, Willy, de verdad. En algún momento se lo tendría que haber dicho.- Miré a mi madre, suplicando en silencio que me dijese algo, lo que fuese, tanto malo como bueno. El silencio me rompía, incluso más que las malas y despectivas palabras.

-Cariño, yo...- Guillermo hizo un movimiento suave, agarrándome la camiseta por la parte de atrás, como si me estuviese transmitiendo sus fuerzas, aún sabiendo que él deseaba irse. Mi madre suspiró y continuó hablando.- Está bien.- Ante mi mirada dubitativa y un '¿qué?' de mis labios, ella posó su mano derecha en mi hombro y asintió con la cabeza, más para ella que para nosotros.- Te quiero y no me importa con quien estés mientras seas feliz, ya sea una mujer o...- Miró a mi compañero, que estaba a mi lado, con los píes pegados al suelo, casi inmóvil.- Un hombre.- Después, de la nada, soltó una carcajada.- Además, ¿quién mejor que él?- Ambos, sorprendidos, le dijimos que se explicara.- Lleváis varios años hablando, cuando hablas con él se escuchan las risas desde aquí abajo, te has ido a vivir con él a otro continente y sinceramente, jamás te vi tan feliz como cuando estás con él, ni siquiera con tu última relación, Samuel.- Miré a Willy atentamente, como sus ojos brillaban y poco a poco desaparecían por su amplia sonrisa.- Así que, muchas gracias, Guillermo, por hacer feliz a mi hijo.- Este se sonrojó violentamente, sus mejillas tomando un color rojizo que poco a poco iba tomando tono, e intentó balbucear algunas palabras, pero estaba tan nervioso que nada salía de sus labios. 

-Tranquila mamá, es que el pobre es tonto.- Incluso en una situación como esta, donde prácticamente mi padre se había ido completamente decepcionado y me sentía sumamente triste porque siempre intenté hacerle sentir orgulloso ya que era una verdadera figura a seguir para mí, el estar con él... me hacía reír y sentir una paz interna. 

-Gracias a usted, señora.- Dijo al fin, y entonces me miró.- Pero en realidad es todo por él, él es quien me hace feliz, él quien mejora mis días, él es quien...- Miró hacia el suelo, sin ser capaz de mantener la mirada, algo muy típico de él.- me hace tener ganas de seguir adelante, incluso cuando todo se cae ante mis ojos. Ha cambiado mi vida desde el primer momento porque antes era todo como... normal, pero ahora, todo es... increíble.- Intenté callarme, de verdad, pero verlo tan nervioso y diciendo cosas tan impropias de Willy, acabé riendo en carcajadas. 

-Espero que seáis muy felices, cariño.- Dijo tras abrazarnos. 

-Lo seremos. No tengo duda de ello.- Y cuando eres sincero es cuando te das cuenta de quienes son los que verdaderamente te quieren y te aceptan como eres, a veces perderás gente que apreciabas pero no merecen estar en tu vida si no te quieren por lo que eres, por lo que realmente eres. 

-Y... dale tiempo a tu padre, ¿vale? Él te quiere.- Acarició mi cabeza y después cerró la puerta cuando Guillermo y yo nos alejábamos. 

-¿Estás bien, Samu?- Asentí, con el peso sobre mi pecho desapareciendo. Era libre de querer a quien yo quisiese, porque era yo quien iba a estar con esa persona, no los demás, pero ahora me sentía más libre, si es que eso tenía sentido.

-Mejor que nunca, pequeño. Mejor que nunca.- Besé dulcemente sus labios.- Te quiero.

-Y yo a ti, pringao'. 

Drabbles.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora