♥ Viaje. ♥ (Wigetta)

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-¡Willy, cuidado que nos estrellas!- Gritaba el mayor entre carcajadas, con la clara intención de molestar al otro quien simplemente fruncía el ceño y negaba con la cabeza sin dejar de estar atento a la carretera.-¡Willy, un coche amarillo!- Y golpeó su hombre.

-Vegetta, ¿te han dicho alguna vez que eres el peor compañero que ha existido cuando se te lleva en un viaje con el coche?- El susodicho asintió casualmente, como si lo hubiese escuchado cada día, cuando en realidad el menor era el primero que le decía algo así. "Willy solía ser el primero en descubrirle cosas nuevas..."

-Oh, vamos, ¿quién iba a ser mejor copiloto que yo, chiqui?- Sonrió con altanería y lo miró con dulzura. Willy llevaba puestas sus gafas de Sol, aquellas que tan bien le sentaban, y aún a través de ellas sabía que sus ojos estarían brillando y que esa sonrisa que no podía quitar de su rostro, era por eso. Por estar ambos montados en un coche, con ocho horas por delante, juntos. Solo ellos. 

-¡Fran sería mejor que tú! ¡O Alex! ¡Luzu incluso!- Vegetta hizo un mohín y fingió estar sumamente ofendido, así que se giró y miró por la ventana, teatralmente, como si las palabras del chico realmente lo hubiesen ofendido. Se formó un silencio en el coche, no era incómodo para nada, pero no les gustaba, a ninguno, porque habían estado esperando eso demasiado, así que...

-Lo siento.

-Era broma.- Ambos hablaron a la vez, como solía pasar. Y acabaron riendo a carcajadas. ¿Cuándo no reían si estaban juntos? 

Adoraban el tiempo que pasaban juntos, era especial y siempre acababan aprendiendo algo. Eran un complemente del otro, y solo necesitaban una mirada de la otra persona para saber qué querían hacer, qué ocurría o qué sentían. Por eso siempre intentaban no mirarse, porque cuando sus ojos se encontraban, los tantos secretos que sus labios callaban, estos lo gritaban a voces. No tenían la certeza de qué eran, y eso estaba realmente bien, porque no eran amigos -ambos lo tenían asumido, y es que, ¿cómo un amigo iba a sentir como él lo hacía con Willy? o ¿cómo solo un amigo iba a desear besar a Vegetta como Willy tanto lo quería?-, pero tampoco eran pareja, ni tan siquiera habían pasado de algunos besos disimulados y callados, pues nunca hablaban del tema. 

Recordando eso, Vegetta se acercó con sutileza al menor, quien hablaba de lo bien que se lo había pasado en el campo, y besó su mejilla sonoramente; una, dos, tres y cuatro veces. Este lo miró, sorprendido y con una sonrisa tan amplia que alguien pensaría que no cabría en su cara, se llevó las manos a las ahora sonrojadas y ardientes mejillas y lo miró con los ojos entrecerrados, aún más.

-Sabes que odio que me hagan sonrojar.- Mustió, sin poder esconder cuan encantado estaba con aquellos gestos que surgían cuando estaban solos.

-Soy yo... así que está bien, ¿no?.- Preguntó Samuel, en una suave risa, acercándose de nuevo, con cuidado, ya que Willy seguía conduciendo.

-Pringao'- Fue lo único que Guillermo dijo antes de volverse para recibir el beso que ambos tantos deseaban. Al final tuvo que aparcar a un lado de la carretera porque Vegetta no paraba de distraerlo, de una buena manera...


  "Si eres tú, entonces está bien"  -Pensó, pasando sus brazos por el cuello del mayor.- "Pero solo si eres tú".



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