"Para Guillermo:
Esta mañana tu madre me ha pedido que llevase unas cosas a tu cuarto, ya sabes los cuadernos que dejaste anoche tirados en el salón, así que entré en tu habitación. Sé que no te gusta que entremos cuando no estás, pero bueno, tu madre tiene mal carácter cariño, así que lo hice.
Te prometo que no fue mi intención cotillear nada, pero cuando fui a poner los cuadernos en tu escritorio, el ordenador estaba encendido. No miré la conversación, de verdad... bueno, quizá solo un poco. ¡Pero es que ponía "te quiero"! Y yo quería saber a quién quería tanto mi niño.
Y... bueno. No necesitas planear como decirnos que eres gay, cariño. No necesitas planear nada porque no hace falta. Solo necesitas tener un futuro, solo necesitas planear cómo será tu tarde de natación esta tarde, porque esas sí son cosas que se deban planear. Ni a mí ni a tu madre nos importa a quién quieras, Guillermo, siempre que tú seas feliz.
Y, venga, ¿cómo no íbamos a saber que estabas con Samuel? (Tu madre me debe 20 euros porque ella esperaba que tardaseis un año más en empezar a salir)
Y ahora en serio, nunca te asustes de quien eres o de lo que quieres, Guille, porque esas son las cosas que te hacen ser tú y simplemente tú. Tan único y especial.
¡Así que ya sabes!
Ah, y por cierto, dile a Samuel que se pase por aquí el viernes por la noche para una cena familiar, tengo que asegurarme que no romperá el corazón de mi niño, porque como mejor amigo si es el mejor, ¿pero qué me dices de novio? Necesito estar seguro de que dejo a mi hijo en buenas manos."
Guillermo mira el papel que está en su ordenador, asombrado, con los ojos lloros y con la felicidad recorriendo todo su cuerpo. Había estado tan asustado durante éste año y medio que llevaba con Samuel que cada vez que veía a sus padres -a pesar de que siempre se habían mostrado tan abiertos y cariñosos- quería salir corriendo de la habitación.
Samuel en cambio estaba totalmente pálido, aunque una pequeña sonrisa estaba tirando de sus comisuras, pero la tensión seguía sobre sus hombros.
Guillermo rió ante la postura de su pareja.
—¿Qué te pasa, macho?— Preguntó, sentándose en las piernas de mayor y rozando sus narices de forma cariñosa. Quería correr y abrazar a sus padres, decirles que eran los mejores, pero no podía pues ambos estaban trabajando.
—Tengo miedo.— Las palabras de Samuel sorprendieron al menor, pues era él quien siempre daba ánimos a ambos, diciendo que su relación saldría bien, que no perderían su amistad, que sus padres lo aceptarían bien, que tenían un futuro increíble y que pasase lo que pasase siempre iban a estar juntos, como el complemento que eran del otro.
—¿De qué?— Quería decirle que no podría haber salido mejor, pero antes de poder hablar Samuel ya había escondido su cabeza en el cuello de Guillermo y lo estaba acariciando con tanto mimo que el menor se dejó hacer.
—De tu padre. Creo que me matará.
—Él te adora.— Las carcajadas llegaron segundos más tarde, seguidas de un dulce beso.
—¿Incluso cuando se entere de que robé la virtud de su hijo?— Entre más risas, Guillermo se hizo el asustado. Después, con fingido pesar, colocó la mano en el hombro derecho de Samuel.
—Es verdad, te matará, chaval.— Y de nuevo rieron para luego besarse porque, a pesar de todo, lo sabían. Cada día tenían más y más certeza de que pasarían su vida unidos, juntos y amándose más a cada segundo.
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Drabbles.
FanfictionHistorias cortas sin ninguna relación entre ellas que podrán ser de cualquier pareja. P.D: Se aceptan pedidos.
