Guillermo lo ve allí, caminando en círculos por todo el salón, esquivando mesas y sillas a su paso, mientras no deja de mirar el árbol con un gesto indeciso. Sonríe, pues esto es demasiado típico en Vegetta, tan quisquilloso con la mínima cosa, buscando la simetría y la perfección en todo... incluso cuando ésta no existía.
—¿Qué pasa, chiqui?— Preguntó Samuel de espaldas, sin dejar de mirar el árbol. ¿Quizá era demasiado grande? ¿Quizá debería moverlo un poco a la derecha para que estuviese algo más centrado? ¿Habían puesto demasiados adornos? ¿O muy pocos? Algo le faltaba o sobraba a ese bonito árbol de navidad que habían ido a comprar el día anterior, y no sabía el qué era exactamente, pues por más que lo miraba y lo miraba, estaba bien... pero no perfecto.
—Que como sigas mirando el árbol de esa manera, acabará desapareciendo, Vegetta. ¿Qué le pasa, ahora? Lo hemos cambiado cinco veces ya...— Y a pesar de que se estaba quejando, una parte de él sonreía hasta que sus comisuras dolían por eso mismo. Sabía el motivo que Samuel no quería decir. ¿Vergüenza? Quizás. Pero ambos sabían que había más. Siempre había algo más.
—Ya... pero es que...— Volvió a girar su cabeza, sentado ahora en el sillón, con las manos sobre las rodillas. Guillermo rió por la postura tan incómoda de Samuel, pero no dijo nada.— ¿No ves como no es totalmente... no sé?
El menor se sentó a su lado también, intentando estar lo más serio posible, y adoptó la misma postura que su compañero. Tras unos segundos de fingir observar el árbol con los ojos aún más cerrados que de costumbre, volteó la mirada hasta Samuel.
—Sí, tienes toda la razón, Vegetta. Le falta un no sé qué que no sé tú.— Todo se quedó sumido en un absoluto silencio durante unos pocos segundos. Y de la nada, Vegetta comenzó a reír a carcajadas, hasta que sus ojos picaban por las lágrimas y su estómago daba punzadas de dolor. Y si hay algo más aparte de Samuel y su risa en la habitación, Guillermo no lo nota. Pero no puede decir cosas como esas en voz alta, por supuesto.— A ver, en serio, ¿qué es ese "no sé"? Porque, aunque estemos... sincronizados, no puedo leer realmente tu mente ahora mismo.— Y le gustaba ser así, tan cercano a ese idiota con el que estaba viviendo, siendo los únicos que realmente se comprendían entre sí, creciendo y apoyándose durante tanto tiempo, aún con las caídas y los enfados.
Y Samuel solo seguía mirando el árbol.
—Es como... muy...— Seguía pensando esa palabra que llevaba bailando horas en sus cuerdas vocales, bajando y subiendo en un movimiento continuo por toda su boca.— Muy poco nuestro. Demasiado artificial.
—¿Nuestro?— Preguntó Guillermo, ignorando que su corazón se había saltado un latido. Si bien estaba acostumbrado a eso, porque Samuel decía ese tipo de cosas constantemente, siempre le afectaban de una manera especial.
—Sí, ya sabes. No es especial, no... no parece que sea nuestro. Es el típico árbol que podrías ver en todas las casas...— Samuel volvió a levantarse, pero antes de que pudiese hacer nada, Guillermo salió de la habitación. —¡¿A dónde...?!
—A hacer el árbol nuestro, idiota.— Gritó el menor desde algún lugar del pasillo. Y Samuel esperó, porque no se animaba a ir a dónde sea que estuviese el menor.
Este apareció minutos más tarde, con las mejillas arreboladas, una sonrisa tímida en los labios y una mirada que incitaba un "no digas nada". En la mano derecha sostenía dos pequeñas bolas de color verde, y, obviamente, en la mano izquierda otras dos de color morado. Samuel quería preguntar de dónde las había sacado, o porqué no lo había dicho antes. Pero en cambio, se tragó sus palabras y se acercó a Guillermo, besó su mejilla en un acto que ninguno de los dos vio venir y le arrebató las bolas de la mano izquierda.
—Esto si hará que sea nuestro...—Susurró, para coger un rotulador permanente negro y dibujar una "V" y una "W" en cada bola de color morado. Guillermo hizo lo mismo con las de color verde. Y mientras ambos seguían decorando el árbol, esparciendo después papeles de los mismos colores que los adornos últimos que habían traído, como si de confeti se tratase, sonreían, porque si bien no iban a pasar las navidades totalmente juntos, cuando volvieran a su hogar, tendrían algo que verdaderamente era de ellos.
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¡¡Feliz Navidad!! Ya hemos entrado en Diciembre, y aunque en mi casa no se decora nada ni apenas se celebra, me gusta el espíritu que tiene la mayoría de gente frente a Navidad.
Aquí traigo un pequeño Drabble, después de estar totalmente desaparecida, que se me hizo realmente tierno de escribir (supera las 500 palabras, así que supongo que de alguna manera, es un One-shot, pero me da igual xD). Espero que les guste y disfruten estas fiestas ♥
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Drabbles.
FanfictionHistorias cortas sin ninguna relación entre ellas que podrán ser de cualquier pareja. P.D: Se aceptan pedidos.
