¿Cómo había podido sacar esa nota?. Samuel no daba crédito a lo que s ojos veían. Era imposible. No. Debía ser un error.
-¿Eso?- Hizo una lar pausa, intentando no gritar en medio de la clase.- ¿Eso es todo?. Después de todas las tardes estudiando, después de todo el trabajo, chaval, ¿sacas esa nota?.- Samuel estaba seguro de que se quedaría calvo, pero por culpa de su mejor amigo.
-¡¡Samuel, no me ignores!!- Silvia gritaba, corriendo hasta posicionarse al lado del nombrado, quien solo la ignoraba, prestando toda su atención en Guillermo, solo Guillermo. El menor frunció el ceño todo lo que pudo, pero se recompuso rápidamente. Empezó a caminar, alejándose de la clase y sobretodo de aquella chica que por tanto tiempo tenía su atención puesta en Samuel.
Y este lo siguió sin dudar.
Quince días. Quince malditos días estudiando sin parar, haciendo que Guillermo se aprendiera las dichosas fórmulas para el examen de matemáticas que tan importante era, incluso quedándose hasta altas horas de la madrugada... Todo para nada. Suspiró.
-No he suspendido, al menos.- El mayor quería darle de leches (*) o algo, porque eso no era normal.
-¡¡Deberias haber sacado mínimo un ocho o nueve, después de todo el trabajo!!. Un cinco, para mi sigue siendo un suspenso.
-Es tu culpa.- Susurró Guillermo y, aunque no pretendía, Samuel lo escuchó.
-¿Cómo?- Jadeo. Eso ya era el colmo. El chaval que tenia como mejor amigo era tonto. Muy tonto.
-Es tu culpa, me distraes.- El mayor elevó una ceja, de forma burlesca e incrédula.
-Y exactamente có...- Mas no pudo seguir hablando porque la arpía -como la denominaba Guillermo- volvió a interrumpir.
-Sami, ¿quieres que vayamos a cenar esta noche?.- Y por supuesto que aquello tenía un transfondo, para nada decente cabe decir.
Pero el aludido solo la ignoró, enfocando su atención, como siempre, en el menor. Pero este no, Guillermo estaba cansado de que aquella chica estuviese detrás de él. Pero no dijo nada, solo siguió mirando a Samuel y andando lentamente.
-Willy...- Volvió a llamar, aunque esta vez, su voz sonaba más suave.
Guille suspiró. Si hubiese sabido que Samuel se iba a poner así no le fuese dicho la nota, aunque... conociendo al mayor, lo hubiese obligado seguro.
-Así.- Fue lo único que dijo, para segundos después, en un abrir y cerrar de ojos, lanzarse a sus labios para unirlos con los suyos en un dulce y descuidado roce. Samuel, algo confuso, tardó en reaccionar, pero después, siguió aquel gesto encantado.
Quien no daba crédito a la escena ante sus ojos era Silvia. En cambio, la mayoría del pasillo, se imaginaban que entre aquellos dos chicos había mucho más que amistad. ¿Amigos que se celan? ¿Que se buscan constantemente? ¿Que se lanzan tantas indirectas? ¿Que les brillan los ojos cuando miran al otro?... Eso no es una simple amistad, eso va más allá.
-No. No. Ahora no. Para mi eso sigue siendo suspenso.- Y aunque sus palabras no tenían sentido pues había seguido aquel beso, Samuel se mostraba firme.
-¿Y no es mejor castigarme... de otra forma?- Samuel suspiró, quizá excitado por las palabras del menor -ya que no solía hacer tales sugerencias-, o quizá cansado porque Guillermo era tonto, muy tonto.
Se rindió, sucumbiendo a tal ofrecimiento.
-Bien, entonces hoy te enseñaré de otra manera...- Mordió el lóbulo de la oreja del menor y sonrió ladinamente, orgulloso de la reacción del otro.
Y todo volvió a desaparecer, salvo ellos y su burbuja, cuando sus labios volvieron a unirse.
"Y es que, a veces, los amigos, son mucho más que amigos."
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Oc, ni yo misma sé qué narices ha pasado aquí, LOL.
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Drabbles.
FanfictionHistorias cortas sin ninguna relación entre ellas que podrán ser de cualquier pareja. P.D: Se aceptan pedidos.
