Era tonto. Estúpido. Gilipollas. ¿Cómo unas palabras podían causar tanto? ¿cómo tenía el valor de decirlas? Pero sobretodo, Rubén se decía: ¿por qué ahora?
Y es que, siendo sinceros, ¿cuántos años había tenido la oportunidad de hacer eso? Muchos. Muchísimos. Pero siempre tenía que esperar a llegar al limite, a estar a punto de tambalearse en la raya y saltar al abismo. Y Dios, se sentía tan retrasado por ello.
Pero ahí seguían las palabras, bailando entre ellos de forma dolorosa y punzante.
—Duerme conmigo.—Había dicho Rubén. Su tono suplicante, su mirada en cualquier punto de la habitación menos en su compañero de cuarto, Mangel.
—¿Cómo?—Preguntó el pelinegro después de unos eternos segundos. Claro que ellos habían dormido incontables veces juntos y nunca le había importado a ninguno de ellos, pero ahora se sentía tan raro... Era como en el pasado, unos años atrás, cuando Rubén tenía pareja y Mangel estaba completamente enamorado de él; pero a la inversa.
Y ambos lo sabían, e intentaban llevarlo lo mejor posible.
—Si tengo una pesadilla...—Rectifico Rubén, dando un suspiro cansado, para después darse la vuelta y meterse en aquella desordenada cama, en la que habían estado jugando y saltando horas atrás, ya que el aburrimiento de estar en el hotel era bastante.
Segundos después, un peso se hundió en la cama, calmando su respiración y llenando el vacío que se había creado en su interior.
—No hace falta que tengah una pehadilla, para que yo pueda dormir contigo.—Aclaró el menor, repitiendo las palabras que años atrás dijo Rubén, cuando la situación era al contrario.
Y ambos durmieron juntos, abrazados y aferrándose a ese viaje al Ultra, porque al fin y al cabo... Los recuerdos del de los años anteriores eran intensos entre ambos, como los besos y caricias del año pasado, o la discusión del anterior... Y es que parecía ser que salían de Madrid y después de tanta represión se sentían libres de hablar de sus sentimientos; pero siempre era tarde. O Rubén tenía pareja o, por el contrario, era Mangel, y como estas no tenían la culpa de nada, tenían que seguir ahogándose con las palabras que querían salir a gritos pero que al final siempre tragaban.
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Drabbles.
ספרות חובביםHistorias cortas sin ninguna relación entre ellas que podrán ser de cualquier pareja. P.D: Se aceptan pedidos.
